La
obesidad es una de las enfermedades que caracterizan a Magallanes,
sobre todo por los altos índices que existen en niños y adolescentes de
la región. El año pasado se informó que infantes de prekinder
presentaron un promedio de obesidad de 27,7%, alumnos de primero básico
un 29,4%; en quinto año básico un promedio de 33,9%, y en primero medio
un 19,3% de los estudiantes padecía obesidad.
Diversos
son los esfuerzos que se realizan para minimizar esta patología que,
según indican los expertos, está fuertemente asociada a pautas
familiares y sociales que se arrastran desde la pequeña infancia.
“El
inicio de la obesidad en la adolescencia viene principalmente dado por
una obesidad en la infancia, que se remarca en la juventud porque es en
esa etapa cuando comienzan a tomar importancia las relaciones con los
grupos de pares”, explica el psicólogo acreditado Bariátrico y en
Tratamiento de la Obesidad e integrante del equipo del Instituto
Magallánico de la Obesidad (IMO), Enzo Arias.
El
profesional explica que los conflictos con la obesidad se fomentan en
la adolescencia, etapa en que la persona tiene que desarrollar
habilidades sociales que le servirán para la vida y donde el grupo de
pares es muy crítico respecto al aspecto físico.
“Primero
hay que leerlo como un factor individual, ya que existen pautas de
alimentación inadecuadas, pero también hay que verlo como un factor
familiar. En la infancia, todavía existen pautas arraigadas con respecto
al niño gordito, al niño feliz. Le damos un dulce para reforzar o le
quitamos para castigar, si te portas bien te doy ‘un rico’ o te lo quito
si te portas mal. Y el niño empieza a ver ese tipo de pautas, la
internaliza, pero además siente que eso es normal”, indica Arias.
En
Magallanes, el porcentaje de adolescentes que padece obesidad o
sobrepeso, está inmerso en una realidad fomentada por los hábitos de
vida del territorio, donde la gran mayoría de la comunidad vive y se
reúne en torno a la comida y la bebida.
“Hace
unos 10 o 12 años, se decía que el sueño de todo magallánico era
construirse un quincho. Entonces estamos socializando a un niño y a un
adolescente en una pauta familiar inadecuada”, señala el psicólogo integrante del equipo del Instituto Magallánico de la Obesidad.
Junto
con lo anterior, el especialista explica que no se puede desconocer que
entre los adolescentes magallánicos existe un alto consumo de alcohol,
lo cual influye en gran medida en el aumento de peso.
“Son
pautas familiares y sociales que hemos ido marcando y que hoy nos
tienen como la región con más alta tasa de obesidad y a Chile con la
mayor tasa de obesidad en el mundo”, agrega Arias.
Instituto Magallánico de la Obesidad
Desde
diciembre de 2019, un grupo de profesionales, liderados por el cirujano
digestivo, Alejandro Altamirano, conformaron el Instituto Magallánico
de la Obesidad (IMO), que busca entregar un tratamiento integral a los
pacientes con obesidad y sobrepeso, para poder llevar una mejor calidad
de vida.
El
psicólogo acreditado Bariátrico y en Tratamiento de la Obesidad, Enzo
Arias, es parte del equipo que funciona en clínica Imet.
“La
cirugía bariátrica no está contraindicada en la adolescencia. Yo diría
que los adolescentes son los que tienen mejor resultado en cirugía
bariátrica. Pero en todos los tratamientos, además de la intervención de
un cirujano, nutricionista y otros profesionales, es importante que se
considere un equipo de salud mental”, explica el especialista.
El
equipo ofrece tratamientos que van desde la cirugía hasta la
incorporación del balón gástrico elipse, que permite bajar de peso sin
someterse a una intervención, en un procedimiento completamente
ambulatorio. Todos son supervisados por un equipo compuesto por el cirujano digestivo, nutricionista, nutrióloga y psicólogo.
“No
toda persona puede ser apta para un procedimiento. Primero, tenemos que
descartar patologías en salud mental graves, porque esto genera un
cambio de ánimo. Puede producir inestabilidad y para eso está el equipo.
Pero cuando hay patologías muy graves, nosotros sugerimos que los
pacientes sean tratados primero y, una vez tratados, uno podría
operarlos o incorporar el balón”, indica el psicólogo.
El
especialista señaló que la obesidad es una enfermedad que no puede ser
normalizada, y si un adolescente lo está pasando mal debido a esta
situación, o si se están generando consecuencias físicas, es necesario
tratarla.
“A
nosotros nos ha tocado ver niños de 13 años que tienen resistencia a la
insulina y no es hereditaria, sino producto de lo que comen, o hígado
graso. Entonces también hay que considerar eso, cómo afecta a la salud
física”, concluye.
El
equipo IMO se encuentra trabajando en Clínica Imet, donde se pueden
realizar todas las consultas para iniciar un tratamiento de carácter
integral de la obesidad.