Por primera vez en condiciones de invierno,
científicos nacionales instalaron dos sistemas de monitoreo oceanográficos
(anclajes) en el sector de Punta Santa Ana, en el Estrecho de Magallanes, y en
la desembocadura de Bahía Yendegaia, en el Canal Beagle, para obtener
mediciones del agua continuas en profundidad durante un año.
La maniobra fue realizada por un grupo de 17
investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de
Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile durante su segunda
campaña oceanográfica, que se desarrolló entre el 18 y 28 de julio.
En la expedición también participaron
investigadores del Instituto Antártico Chileno (Inach), la Universidad de
Concepción (UdeC), el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia
(CIEP) y el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) de Argentina.
Los anclajes recolectarán información de la
temperatura, salinidad y oxígeno del agua en profundidad. En el caso de Bahía
Yendegaia, además, el fondeo está asociado una trampa de sedimento que medirá
el flujo de materia particulada durante un año. Gracias a ello, los científicos
podrán determinar la variabilidad estacional de las características físicas,
químicas y biológicas de las masas de agua de dos áreas de alta relevancia
científica en la región de Magallanes.
Paralelamente, en las cercanías del anclaje
de Punta Santa Ana, en cooperación con el Parque del Estrecho Magallanes, se
instaló una estación meteorológica que permitirá establecer la relación entre
la atmósfera y lo que sucede en la columna de agua.
El director del Centro Ideal, Humberto
González, contó que “llamamos a esta incursión algo histórico porque las
actividades que hicimos, aparte de la recolección de información científica,
por primera vez comenzamos la instalación de algunos anclajes que son estructuras
que quedan en el oceáno por periodos aproximados de un año. Es primera vez que
podemos dedicarnos a este tipo de estudio que van a permitir estar más al tanto
de lo que es la variabilidad estacional, porque los muestreos son generalmente
de corto periodo, por lo tanto se requieren sistemas de monitoreos
permanentes”, explicó
Por su parte, el jefe de la expedición,
Ricardo Giesecke, manifestó: “Fueron 10 días de investigación, prácticamente
fue un crucero exitoso dentro de todo lo difícil que es trabajar en la zona,
entre fiordos y canales. Creo que lo bueno de esta expedición es que fue un
hito ya que es la segunda expedición que se hace en invierno y hay muy pocas de
estas expediciones que se hacen en esta época, precisamente por las condiciones
climáticas”.
Giesecke informó que seguirán haciendo
incursiones a fin de monitorear el comportamiento de las aguas australes en
diferentes periodos estacionales.