Al
retroceder la memoria como si fuera una grabadora y repasar los
principales hitos de la agricultura familiar campesina necesariamente
destaca la coordinación
en las emergencias climáticas para atender a pequeños ganaderos de
Puerto Williams, el avance en el uso de energías renovables,
capacitación permanente y viajes de transferencia tecnológica tanto en
Chile como en el extranjero de usuarios de INDAP, a partir
de sus propias necesidades, así también el fortalecimiento de los
procesos de comercialización y la apertura de la ExpoMundoRural en el
mes de marzo que posicionó la calidad e inocuidad de los productos
regionales, entre otras materias.
“Tenemos
prioridades claras expresadas, por ejemplo, en el trabajo de INDAP con
los Programas de Desarrollo Local, Prodesal, en el desarrollo de todo
aquello
vinculado a mejorar los sistemas de comercialización, de transferencia
tecnológica, de riego, entre otros y todo lo vinculado a una línea de
agregación de valor”, precisó el director regional de INDAP, Víctor
Vargas.
Asimismo
valoró los avances en la “cosecha de agua”, sistema sustentado en la
recuperación de las aguas lluvias para los riegos de invernaderos.
“Creemos que
es fundamental cuidar el recurso y aprovechar, con ingenio, los
distintos mecanismos que existen para utilizar de mejor forma el agua,
elemento vital y necesario para desarrollar la agricultura”, expresó.
“Tenemos
un balance positivo del año que se va y por lo mismo sumamos enormes
desafíos en el futuro, como aumentar la producción hortofrutícola y
avanzar para
lograr satisfacer parte de la demanda actual”, destacó.
En
ese sentido, la autoridad dijo que “el sector tiene condiciones
excepcionales para desarrollarse en los próximos años, porque el sector
agroalimentario tendrá
un crecimiento muy dinámico. En Magallanes somos afortunados, porque
gozamos de vegetales naturales, sanos, inocuos, y con características
organolépticas incomparables. Acá la tierra es especial, y los modos de
producción están ajenos a las manipulaciones,
es decir se practica una agricultura “sin letra chica”.
Sin
embargo aseguró que el gran problema es el bajo volumen en la
producción que no alcanza a satisfacer el 20% de la demanda, con una
población creciente de
los beneficios de lo natural y que “exige” más vegetales de nuestros
campos.