SAG estima en más de 145 mil los guanacos que hay en Tierra del Fuego

Además, está generando preocupación en las
autoridades la plaga de castores, quienes serían los principales depredadores
en el bosque. 

Las manadas de guanacos en Tierra del Fuego
carecen de la protección que las acredita como especie amenazada o en vías de
extinción porque, aún las estimaciones más conservadoras, hablan de miles de
ejemplares.

Sin embargo, esa cantidad de animales genera
inquietud entre algunos ganaderos, transportistas y los responsables de la
actividad forestal.

Sin embargo, el ingeniero forestal Nelson
Moncada Barbé, director regional subrogante de la Corporación Nacional Forestal
(Conaf), despejó las dudas y aprensiones, indicando que los bosques fueguinos y
los guanacos tienen una relación que puede calificarse como “amigable”.

Los guanacos ya estaban en la isla antes de
que llegara y se extendiera la actividad humana y la ganadera y ante el avance
del número de ovinos, debieron compartir los pastos de las praderas, como parte
de un ecosistema bastante frágil.

Los bosques, hasta ese momento, servían de
abrigo por las noches, es decir, los camélidos comían por el día en esos campos
y dormían en medio del bosque, más aún en época invernal.

Pero, al tener que compartir esos pastos con
ovinos, caiquenes y otras aves, descubrieron (o por instinto ya lo sabían),
comenzaron a ramonear los tiernos brotes de las lengas, principalmente.

Al comer esos brotes, modificaron la
estructura de esos árboles y en vez de un brote, explicó el ingeniero Moncada,
surgieron dos o tres, y el proceso se repitió cuando los animales mordieron los
nuevos brotes y así, hasta que los tiernos brotes quedaron fuera del alcance de
los hocicos de los guanacos.

Así, la lenga quedó con dos brazos, por
decirlo de alguna manera, y uno de ellos aportó uno maderable y otro, muy útil
para ralearlo y servir de protección a los brotes de nuevos árboles.

– ¿De dónde surgieron esas nuevas lengas?

Al intervenir el bosque, se exige que se
corten algunos árboles, a distancia bien precisa y debe asegurarse que haya
árboles semilleros y son esas semillas las que generan nuevas plantas que
crecen protegidas por las copas de los árboles más viejos y raleados, que se
dejan entre árbol y árbol hasta que se produce el corte de aquellos, se
explicó.

“Además, los guanacos transitan por senderos
bien precisos dentro de los bosques y ramonean los que les quedan más cerca de
ese camino, salvándose los que están más lejos, ya que los animales podrían ser
calificados de flojos, dijo Moncada.

Las cifras de los censos anuales que ha
practicado  el Servicio Agrícola y
Ganadero (SAG) a través de un programa especial, se calcula que en el área sur
de la isla fueguina hay diseminados unos 45 mil ejemplares y en toda la
superficie isleña, se estiman en 145 mil, lo que no deja de ser significativo.

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