Las
principales tiendas del centro de Punta Arenas están viviendo días de
incertidumbre. Algunas han tenido que realizar grandes descuentos porque
no les ha estado llegando mercadería, otras, simplemente por el cambio
de temporada. Lo que sí es evidente, es que algunos trabajadores sienten
temor de quedarse sin empleo.
Las
razones de su miedo, son los disturbios que ocurren los viernes en la
noche en el centro de la ciudad. Una de las noches más “negras” fue el
incendio que acabó con tres tiendas ubicadas en la esquina de Colón con
Bories.
Por
ejemplo, la tienda Dijon lleva semanas sin recibir avance de temporada,
la única mercadería que les ha llegado ha sido la ropa de otras tiendas
(nacionales) que han cerrado sus puertas debido al estallido social. Los
descuentos llegan hasta un 70 por ciento.
“En
estos momentos estamos con una gran liquidación. Lamentablemente todo
el personal que está trabajando no tiene menor idea de lo que va a
pasar, porque no nos han dicho nada. Nunca se había hecho una
liquidación tan grande como la de ahora”, narra con incertidumbre una
trabajadora.
La mujer cuenta que la mayoría
de las trabajadoras que están en la tienda son adultas mayores,
agregando que a la hora del cierre se les hará cuesta arriba encontrar
otro empleo. “Para las personas jóvenes quizás sea un poco más fácil,
pero para nosotros lo dudo. Supuestamente el 29 de este mes es la
liquidación. Estamos con mucha tristeza”, agrega.
Supervisión de madrugada
Desde Corona, una de las personas que
están al mando de la tienda confirma que si hay algún corte de luz (de
madrugada) el encargado (a) tiene que asistir al lugar sin importar la
hora. Explica que “hay que venir cuando hay llamados por teléfono, no
importa cuándo y a qué hora”, dice.
La
persona explica que “obviamente sentimos temor de quedarnos sin empleo
porque en estos momentos es muy difícil conseguir trabajo”.
Las consecuencias
En
otra de las tiendas de la ciudad el ambiente es calmo, los trabajadores
siguen cumpliendo sus funciones a pesar de que se nota que ha bajado la
clientela. Eso no los ha desmotivado y siguen atendiendo con ánimo.
En
Abcdin uno de sus trabajadores dice que “lo que estamos viviendo es
consecuencia de una situación que se fue labrando desde hace mucho
tiempo y explotó”.
A
pesar de confesar que la insatisfacción de la ciudadanía es muy grande
enfatiza que “nosotros somos las victimas de nuestro propio descontento.
Quizás no es tanto el temor de que pase algo en la tienda, sino de algo
más macro, que no tenga solución y esto sea un estilo de pataleta”.