Veteranos de 1978 del “Caupolicán” regresaron tras 41 años de la crisis del Beagle

Tras
más de cuatro décadas un grupo de veteranos de 1978 regreso a
Magallanes, con el objetivo de recorrer aquellos caminos y lugares que
los hicieron participe del despliegue de las Fuerzas Armadas y de Orden
en el contexto de la crisis del Beagle en 1978.

Jorge
Henríquez, Carlos Lucero, Carlos Medina, Mario Latorre y Manuel
Mancilla junto a sus esposas, viajaron concretando un anhelo de juventud
a Magallanes, sin lugar a duda un viaje en el tiempo para aquellos
otrora jóvenes que en 1978 estuvieron en la primera línea de defensa
nacional.

En
1978 fueron trasladados desde Santiago, en uno de los tantos vuelo
charter que trasladaba soldados desde diferentes zonas del país,
llegaron a Punta Arenas sin saber cual era realmente el destino.

Jorge
Henríquez relata “nosotros estábamos en el regimiento N° 1 Buin en el
mes de junio, y nos habían avisado que íbamos de campaña a la playa,
buena sorpresa nos llevamos cuando llegamos a Punta Arenas”.

Como
muchos, estos soldados fueron parte de una gran planificación en donde
las reservas de información eran claves, durante el período de la crisis
cientos de vuelos llegaron a la capital magallanica, con equipos y
soldados de diferentes rincones de Chile.

Su
primera estadía fue en el regimiento N° 10 Pudeto, en donde alojaron un
par de días y vieron como cientos de soldados llegaban continuamente.

Tras ser agrupados se les comenta
que serán trasladado a Tierra del Fuego, para integrarse a las filas
del regimiento N° 11 Caupolicán, en donde fueron participe en la defensa
de uno de los sectores más apartados de Chile.

Distribuidos
en distintos sectores como Manantiales, Río Grande, Pampa Guanaco y
otros, estuvieron largos meses en trincheras esperando la guerra.

Su
experiencia los unió a fuego, siendo “Los Tupamaros“ (como fueron
denominados), fueron testigos del despliegue de Carabineros de Chile en
las líneas de de
fensa así como de la unión y alta moral que tenían los soldados chilenos en Tierra del Fuego.

Coinciden
que tras más de 40 años volver parece un sueño, “un viaje en el tiempo,
a vivencias que pocos nos creerían y que hoy estamos reviviendo”.

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