Descubren en la Antártica el primer huevo fósil de un reptil marino gigante

Corría
el año 2011 en plena Expedición Científica Antártica que año a año es
organizada por el Instituto Antártico Chileno (Inach) donde se encontró
en Isla Seymour un misterioso objeto fósil con un aspecto parecido a un
balón desinflado.

En
aquel momento, nadie supo explicar de qué se trataba y permaneció sin
ser estudiado por más de siete años en el Museo Nacional de Historia
Natural en Santiago, durante ese tiempo fue llamado “The Thing” o “La
Cosa” en español, al igual que la película de terror estrenada en 1982.

Fue
gracias a la Dra. Julia Clarke de la Universidad de Texas quien en una
visita al Museo durante el año 2018 pudo observarlo. “Tengo un excelente
ojo para observar cosas que otros pasan desapercibidos” comentó Clarke
quién añadió que “lo vi y dije inmediatamente: es un huevo, es el más
extraño que haya visto ya que era largo, inmenso y muy pesado”.

Fue
finalmente gracias al artículo “Un huevo gigante de cáscara blanda del
Cretáceo tardío de la Antártica” publicado el martes por la revista
Nature el que dio respuesta al misterio de “La Cosa”, publicación que se
hizo posible gracias a la investigación llevada a cabo por
investigadores de la Universidad de Texas, del Museo Nacional de
Historia Natural y de la Universidad de Chile.

Los
científicos a cargo de la investigación confirmaron que el fósil es el
huevo de cáscara blanda más grande jamás descubierto y el segundo de
mayores dimensiones, además se estima que data de una antigüedad de 66
millones de años, siendo además uno de los pocos que se han encontrado
en ambientes marinos lo que lleva a derribar el paradigma de qué tan
grandes podían ser los huevos de cáscara blanda sin colapsar.

“Es
de un animal del tamaño de un dinosaurio grande, pero es completamente
diferente a un huevo de ellos, es muy similar a los de lagartos o
serpientes, pero es un pariente verdaderamente gigante de estos
animales” comentó Lucas Legendre, investigador posdoctoral de la
Universidad de Texas.

Sobre
este descubrimiento, Marcelo Leppe, director del Inach comentó que “es
impresionante como Isla Seymour, después de 138 años de que el
explorador noruego Larsen colectara los primeros fósiles en 1882 siga
arrojando luz a un período tan importante de la historia natural como es
el fin de la Era de los Dinosaurios”, agregó a su vez que “esta
publicación colabora en la comprensión de aspectos muy poco conocidos de
la biología de un importante grupo como estos reptiles marinos, que
desarrollaban su ciclo de vida en una Antártica mucho más cálida y muy
diferente a la que hoy conocemos”.

Se estima que el fósil data de hace más de 64 millones de años y es el huevo de cáscara blanda más grande jamás descubierto.

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