Volvió en gloria y majestad el “argentino ql”. No señor, no estamos insultando al humorista que ayer hizo reír a toda la Quinta Vergara.
Jorge
Alís, quien hasta ayer sufría una agresiva disfonía, ayer subió al
escenario de la Quinta para demostrar que él fue el que abrió la veta
del Stand Up en Viña del Mar. Y por algo es, porque el argentino mostró
toda su experiencia para burlarse de todos y de todo, pero con
respeto…
Claro,
el humorista centró su rutina en las nacionalidades, el racismo, la
migración y, obvio, cómo es el chileno hablando de estos temas.
Y
el chileno pocas veces le toma cariño a un argentino, tal es el caso de
Jorge Alís, que se ha ganado el corazón del público nacional.
Pero ese cariño se lo ganó hace 5 años, cuando triunfó en Viña, pero no a todo el mundo les gustó la rutina de anoche.
En Argentina lo quieren matar
La
presentación de Jorge Alís en Viña sacó risas y aplausos en una rutina
marcada por una radiografía a la sociedad chilena “sin pelos en la
lengua”. Una rutina sin fronteras, incluso cuando comparó a los chilenos
con los argentinos, señalando que los nacionales le copiaron a los
trasandinos en costumbres como robar, sobre todo en la clase política,
esto entre otras comparaciones con sus compatriotas.
Al otro lado de la cordillera
no cayó en gracia la comparación, porque los argentinos que siguieron
la transmisión hicieron sentir su furia con el humorista a través de
redes sociales, quienes manifestaron su descontento con los “ataques”
del comediante , tratándolo de “vende patria”. Varios usuarios de la red
social del pajarito azul comentaron, incluso, que se le debería quitar
la nacionalidad transandina al comediante.
Las gaviotas apresuradas
Pasada
la una de la mañana de hoy, la rutina de Alís estaba tan encaminada,
que los animadores interrumpieron la actuación para subir al escenario y
entregarle de una vez las dos Gaviotas, de Oro y de Plata.
Finalmente,
el argentino triunfó nuevamente y se metió al bolsillo al monstruo de
Viña del Mar, que ayer fue un tierno osito de peluche. Jani Dueñas,
anota…