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Inicialmente, el extremo de la cola del lagarto se ve sobresaliendo
por las extendidas mandíbulas de la pitón. Moviéndose hacia atrás
lentamente, la serpiente libera a su presa poco a poco.
Según medios locales, la pitón estaba siendo transportada a una
reserva desde donde se la liberaría en el bosque. Fue encontrada en el
patio trasero de la casa de una mujer. Un equipo de control de vida
silvestre fue convocado para retirar el animal del emplazamiento urbano,
y tuvieron que romper el concreto para extraer a la serpiente.
El video ofrece una mirada de un mecanismo de defensa único desplegado por las serpientes. Cuando
se sienten en peligro, las serpientes necesitan estar ágiles para
escapar rápidamente o bien para atacar a sus oponentes. Después de una gran comida, sin embargo, este es uno de los peores momentos para que una serpiente sea atacada.
Aunque las serpientes pitones tienen colmillos para agarrar sus presas, no utilizan estos dientes para masticar sus alimentos.
En cambio, los reptiles tragan a su presa entera y sus enzimas
digestivas lentamente descomponen los alimentos. Todo el proceso puede
tomar semanas para presas grandes.
“Cuando tragan algo relativamente grande, puede hacerlos
menos móvil, de este modo, cuando son acosados, es común que regurgiten
la comida”, dijo Max Nickerson, el curador de Herpetología en el Museo de Historia Natural de Florida, en una entrevista previa con National Geographic.
Mientras que el hábito es común en varias especies de serpientes, las serpientes pitón tienden a regurgitar la comida más increíble ya que las serpientes en sí mismas son enormes. En promedio, una pitón de Burma, como se ve en el video, puede llegar a pesar 90 kilos y tener hasta 7 metros.