Un
sistema robótico que desde la plataforma de una embarcación lleva
nanoburbujas de oxígeno al fondo marino, es una de las tecnologías que
han desarrollado varias empresas, como Kran y Chucaotec, logrando así
implementar exitosamente en la industria salmonicultora de Magallanes y
de otras regiones un mecanismo efectivo para prevenir y recuperar el
impacto de la actividad salmonera en ecosistemas oceánicos.
Jaime
de la Cruz, socio fundador de Kran, explica: “Es muy incipiente en el
mundo y ha dado excelentes resultados para la recuperación de los fondos
marinos”. A través de su proyecto Fonsa (Fondos Marinos Sanos), las
nanoburbujas, que son del tamaño de un microorganismo, aumentan la
capacidad de saturación
en líquido, incrementando en más de miles de veces la superficie de
contacto en comparación con una burbuja normal, quedando estas
suspendidas durante semanas. Además, otra de sus propiedades es que la
carga negativa que genera una gran presión interior ayuda a la
sanitización.
“Se acelera así el proceso natural de intercambio de oxígeno en el
fondo marino, por medio de una mayor saturación de O2 que permanece en
el medio, interactuando así con el lodo, microorganismos y la columna de
agua, proceso que realizamos a través de la única máquina generadora de
nanoburbujas desarrollada en Chile y certificada por la FBIA (Fine
Bubbles Industries Association). Aceleramos así el proceso natural de
recuperación del fondo marino, con un método 100% sustentable”, aseguró
De la Cruz.
Paulo
Jorquera, de la empresa Chucaotec, cuenta su innovador proyecto:
“Implementamos un modelo que revela dónde cayó el carbono que aportó el
centro y que nos indica dónde debemos instalar los equipos para aplicar
nanoburbujas y mejorar la situación del fondo marino”. Destaca que para
trabajar en cada centro de cultivo ellos deben contar con la
autorización de la Subsecretaría de Pesca y de la Seremi de Medio
Ambiente.