El músico creó un violín con cuerdas no de metal, ni plata ni acero sino que hechas de pelo humano, como lo muestra en su proyecto “Hair music: the experiment” (“Música con pelo: el experimento”).
Se necesita una persona que tenga una larga cabellera, después se eligen cuatro mechones de pelo, se enrollan con un movimiento especial y se les aplica pegamento por separado.
Posteriormente, estos se tensan y se transforman en algo muy parecido a cuerdas de metal, reproduciendo un sonido parecido al de un violín común y corriente.
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