“Fue
el padre Emlio Pastori, de la iglesia Cristo Amigo de Avenida España,
quien me dijo que yo tenía aptitudes para la música. Eso fue en 1981
cuando yo iba a la misa y acompañaba a los fieles con mi guitarra. Él me
dijo que no tuviera miedo de dedicarme a esto, porque Jesús siempre me
iba a acompañar”, así relata sobre sus comienzos el cantante magallánico
Óscar Barreiro, integrante desde 2015 de “Los Ángeles Clásicos”, grupo
conformado por buena parte de los miembros originales de la histórica
agrupación “Los Ángeles Negros”, al que llegó luego de que uno de los
integrantes del grupo lo escuchara cantar en el Casino Dreams.
Aunque
contaba en ese entonces con el apoyo del sacerdote de la iglesia
católica que frecuentaba, no recibía el mismo estímulo en su hogar, ya
que como ocurría con muchos jóvenes de la época (y también de hoy en
día) en su familia no veían la música como una buena salida laboral.
“Fue mi madre la que me bancó un poco más, pero ciertamente que mis
padres deseaban que yo cursara una carrera universitaria” rememora.
Un clásico
Nacido
en Punta Arenas, y ex alumno del Liceo Luis Alberto Barrera, fue
fichado –primero por solo dos meses, y luego de manera indefinida- por
“Los Ángeles Clásicos” y se trasladó a Santiago para desarrollar una
carrera junto a ellos, figuras insignes de la escena musical
latinoamericana. Amante de su tierra, por eso mismo es que le gustaría
que aquí el arte y la música tuviesen un lugar más preponderante. “Nos
falta música, nos falta cultura. Vengo acá a la Plaza de Armas de Punta
Arenas y siento que le falta vida. Si yo fuese alcalde me preocuparía de
que se desarrollara un pequeño circuito artístico” dice.
Barreiro
no solo canta clásicos, él también es un artista clásico en sí: No
utiliza ningún tipo de grabación, arreglo vocal ni auto tune. “Yo canto
en vivo en cualquier parte” sentencia, al mismo tiempo que se encarga de
repasar al reggaetón y en general a los llamados géneros urbanos. “A lo
mejor a los lolos les parece buena onda, pero a mí no me gusta el
reggaetón, no tiene gracia ¡Cualquiera puede cantar reggaetón!”
enfatiza.
Amigo
de Germán Casas, y de buena parte de los sobrevivientes de La Nueva
Ola, debió sortear como pudo los dos años de pandemia sin eventos
masivos, y por ende, con una disminución en sus ingresos, sin embargo
con creatividad y empuje logró darle la vuelta a la situación gracias a
presentaciones virtuales. “Los que comenzamos con esto de cantar en
redes sociales fuimos Mauricio Henríquez y yo. Le dije ‘oye negro,
porque no actuamos vía redes sociales y ponemos nuestro número de cuenta
a ver si cae un billetito’ y así nos salvamos, de repente depositaban
unas buenas lucas” relata.
Entre México y Punta Arenas
Además
de su participación en “Los Ángeles Clásicos”, con quienes retomará
prontamente las giras, Barreiro forma parte del staff permanente de un
conocido restaurant santiaguino, ubicado en Vicuña Mackenna, donde actúa
diariamente ante un salón con doscientas cincuenta personas. Mientras
tanto, ya ha comenzado a tramitar su visa de trabajo en la Embajada de
México.
Y
es que desde hace un tiempo “Los Ángeles Clásicos” están trabajando con
Gerardo Rodriguez, quien fuera productor y mánager de Juan Gabriel,
quien se ofreció a abrirles las puertas del exigente mercado mexicano.
El vuelo de los ángeles a tierras aztecas debiese ser a comienzos del
segundo semestre de este año. Eso sí, Barreiro es consciente de que los
años no pasan en vano: “Hay que ver si nos da el cuero. Algunos de los
músicos con los que trabajamos tienen ochenta y nueve años, y esto
significaría irnos durante seis u ocho meses a México” reflexiona.
Pero
ante todo, y proyectos aparte, Barreiro tiene muy claro dónde se
visualiza en unos años, y siempre es volviendo al origen: “Lo importante
para mí es hacer historia y lucas fuera, pero quiero volver aquí. Aquí
están mis hijos, mis nietos y mi tierra”.