Aunque
arriesgaba hasta 10 años de cárcel, Juan Soto Mancilla fue condenado
ayer a 818 días de prisión por su responsabilidad en tres delitos de
estafa. El acusado tendrá que cumplir la pena de manera efectiva en el
Complejo Penitenciario de Punta Arenas y pagar una multa de casi 600 mil
pesos.
De
acuerdo con los hechos que da por acreditado el tribunal, las estafas se
fraguaron durante el 2018. Contador de profesión, Soto Mancilla se
presentó a sus víctimas como un contador que proveía de insumos médicos
al Hospital de Punta Arenas y de Puerto Montt.
Los
negocios supuestamente se hacían a través de licitaciones públicas para
surtir de jeringas, camas y agujas a los recintos hospitalarios. El
acusado le dijo a las víctimas que se había quedado corto de capital y
requería de inversionistas. Prometió ganancias del 30% de lo invertido a
un plazo de 70 días.
Los
afectados habían llegado a Soto Mancilla a través de recomendaciones de
terceros y por la confianza que le tenían cuando se desempeñaba como
contador. Confiaron en su negocio de insumos médicos e invirtieron
generosas cifras.
El
condenado les extendió una serie de cheques con el capital invertido y
los intereses, pero cuando se aprontaban a vencer contactaba a las
víctimas para que no cobrasen el dinero. Les aseguraba que no contaba
con fondos porque el negocio estaba aún en trámite.
Aunque el Ministerio Público avaluó en 186 millones de
pesos el monto defraudado, durante el juicio no se pudo acreditar la
cifra. Según la sentencia, no se pudo precisar el dinero exactamente
entregado y retornado a los afectados.
El
tribunal estiman que el acusado obtuvo entre 40 y 400 UTM de ganancia a
través del engaño. Esta aproximación se hace a partir de las propias
tratativas de Soto Mancilla para restituir con 20 millones de pesos a
cada una de sus víctimas.
Si
bien la parte querellante solicitó 10 años de cárcel, los jueces
reconocieron las atenuantes de irreprochable conducta anterior y
colaboración sustancial con la justicia. De este modo la pena se rebajó a
los 818 días de cárcel.
La
condena será cumplida de manera efectiva en la cárcel. De acuerdo a la
sentencia, tras el juicio “se evidenció (el engaño) como una conducta
repetitiva y constante en su accionar diario durante bastante tiempo, lo
cual por ser una conducta arraigada en su proceder, no debidamente
asumida y menos aún tratada, se advierte como un peligro cierto de
repetición en el tiempo”.
Además,
se resolvió que pague una multa de 11 UTM (casi 600 mil pesos) a las
arcas fiscales. Tendrá un plazo de 12 meses para cancelar la cifra.