Deleznables episodios en torno a dos delitos sexuales fueron
dados a conocer la tarde de este viernes, por parte de la fiscal Wendoline
Acuña, al momento de formalizar a un voluntario del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, quien fue detenido la noche del jueves por efectivos
de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la Policía de
Investigaciones.
Se trata de Ramón Guinado Hechenleitner, de 53 años, a quien
el Ministerio Público le impuso cargos por los delitos de violación y abuso
sexual, en dos hechos distintos pero vinculados entre sí, ocurridos en un lapso
de más de un año de diferencia.
El primer episodio se remonta a las 8.30 horas del 17 de
septiembre del año pasado, cuando la víctima de 25 años se desplazaba a su
trabajo por calle Santos Mardones, momento en que fue abordada por el imputado y
otro sujeto de nombre Christopher Casanova, quienes circulaban en un vehículo y
al ver a la joven, descendieron del móvil y la subieron entre ambos al auto. En
ese momento, Guinado le dijo que conocía a su madre y que sabía dónde vivía,
relatándole cuál era su rutina diaria.
En tal contexto, el otro sujeto la despojó de sus prendas y
procedió a violarla, mientras que el imputado la sujetaba con fuerza,
impidiendo que ésta pudiera zafarse, lo que sucedía cuando la mujer gritaba por
auxilio, siendo posteriormente lanzada del móvil, dejándola en un camino de
tierra.
Producto de lo anterior, la víctima quedó embarazada y
acogiéndose a una de las causales de la Ley 21.030, le fue practicado legalmente
un aborto en el Hospital Clínico de Magallanes a fines de noviembre de 2019,
debiendo a su vez iniciar una terapia psicológica a raíz de esta terrible
experiencia vivida. Previo a aquello, decidió no relatar nada ante el temor de
que el sujeto le hiciera algo a su madre.
Segundo hecho
El segundo episodio ocurrió cerca de las 15 horas de este
jueves, cuando la joven caminaba por la calle Pablo de Rokha, cerca de una
junta de vecinos. Fue en ese lugar donde el imputado llegó movilizado en un vehículo con vidrios
polarizados, acompañado por otro individuo hasta ahora no identificado, siendo
este último quien la tomó por la espalda, le acercó un cuchillo a su cuello y
la obligó a caminar hacia la parte posterior de la sede vecinal.
En ese instante, Guinado se bajó la mascarilla y le dijo a
la víctima si se acordaba de él, reconociéndolo ella de inmediato como quien la
había atacado sexualmente con anterioridad, a quien le suplicó que no le
hiciera daño. Pese a ello, el imputado le habría dicho: “lo que te voy a hacer
ahora es para que no me vuelvas a denunciar”, sacando un frasco con un líquido
blanquecino que derramó en su mano para luego, efectuarle tocamientos de
significación sexual, y finalmente huir del lugar, dejando a la joven en estado
de shock.
Tesis de la venganza
Por lo anterior, la fiscal solicitó enviar a la cárcel al
imputado, dando a conocer una serie de informes, declaraciones y antecedentes,
como por ejemplo, que el sujeto había sido pretendiente de la madre de la
víctima, sin embargo ésta nunca lo tomó en cuenta, por lo que se presumió que
el delito pudo haberse cometido como venganza a aquello. En ese momento fue
identificado, ya que éste trabajaba para una empresa sanitaria, yendo en múltiples
ocasiones al domicilio de su madre para tomar la medición del agua.
La denuncia la efectuó el 16 de noviembre la madre de la
joven ante Carabineros, luego de que ésta última se realizara el test de
embarazo que salió positivo.
“Me gustaría que estos sujetos que me violaron los metan
presos por lo que me hicieron”, expresó la fiscal al leer el desgarrador
testimonio de la víctima.
“Tiene una obsesión con la víctima”
Cabe indicar que desde el recinto asistencial que practicó
la interrupción del embarazo, se remitieron las muestras de ADN y los restos
embrionarios al Servicio Médico Legal para su correspondiente análisis.
Guinado Hechenleitner registra condenas antiguas, siendo la
más reciente de 1996 por un robo con fuerza, por lo que no tendría irreprochable
conducta anterior.
“El imputado claramente tiene como una especie de obsesión
con esta joven, porque insiste en atacarla, en perseguirla, en estar atento a
lo que ella hace, tiene conocimiento de cuáles son sus rutinas, por lo que
creemos que existe un peligro para ella y hay antecedentes calificados que
permiten presumir que puede nuevamente volver a atacarla”, dijo la fiscal
Acuña.
La defensa
Al respecto, la defensora Vania Cáceres se opuso a la medida
de prisión preventiva de su representado, asegurando que no se aportaron
antecedentes suficientes que permitan justificar la existencia de los delitos,
ni tampoco presumir fundadamente la participación del imputado en los mismos.
Cuestionó que la sindicación del mismo se basa en meras
sospechas que hizo la madre de la afectada para poder identificarlo en
fotografías, además que hasta entonces no existiría un vínculo entre su
representado y quien efectivamente violó a la denunciante, y debatió respecto a
todo el tiempo en que ésta no efectuó la denuncia de rigor.
En torno a la tesis de “venganza” que sostuvo la
persecutora, la abogada indicó que ésta tiene muy poco sustento.
Respecto al segundo episodio, adujo que aún faltan los
resultados de los exámenes que determinen si el líquido correspondería a una
secreción biológica del imputado, además que no mantendría lesiones atribuibles
al cuchillo que le fue puesto en su cuello para intimidarla.
“Empatizar con la víctima”
Tras deliberar, el magistrado Ricardo Larenas, calificó los
hechos como extremadamente graves, basándose en el mismo modus operandi para la
comisión de ambos ilícitos, accediendo a lo pedido por la Fiscalía, ordenando
el ingreso de Ramón Guinado a la cárcel de Punta Arenas y estableciendo un
plazo de 120 días para el cierre de la investigación.
“Los hechos por los cuales ha sido formalizado el imputado
son de los más graves que han sido denunciados en Punta Arenas, en contra de
una mujer joven donde el imputado conoce el círculo más cercano de la misma (…)
El Tribunal debe tener en consideración lo que se denomina como violencia de
género, donde el Estado debe resguardar la seguridad de la mujer víctima (…)
Como juez de Garantía debo hacerme cargo de esta circunstancia y uno tiene que
ser empático con la víctima”, concluyó el juez.