El
sujeto de iniciales J.S.P.V., de 29 años, se presentó ante el Tribunal
Oral en lo Penal de Punta Arenas arriesgando cuatro años de cárcel y una
multa de dos millones de pesos. Lo acusaban de sobornar a un gendarme
para que lo aislasen en otro módulo.
Sin
embargo, los jueces decidieron absolverlo del delito. “Las probanzas no
resultaron ser de la entidad suficiente para superar el estándar de
duda razonable que le asiste al acusado”, se lee en el veredicto.
El
imputado cumple con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario de
Punta Arenas desde fines de junio del 2020, tras ser formalizado por
presuntamente violar y abusar durante cuatro años de su sobrina.
Según
la acusación, el soborno habría ocurrido 10 días después de su ingreso.
Víctima de amenazas por parte del resto de la población penal,
concurrió a un sargento segundo de Gendarmería y le solicitó ayuda.
“¿Usted podrá interceder por mí para que me dejen aislado y yo le pago
500 mil pesos?”, habría dicho.
Sin embargo, la acusación no pudo ser acreditada en
el juicio. Los jueces escucharon a tres gendarmes –incluyendo al
exalcaide del penal Luis Suazo López– y a un interno, además de fichas
estadísticas de la cárcel.
El
tribunal se inclinó por la teoría de la defensa. Argumentaron que los
hechos de la acusación no correspondían a soborno, un delito que se
castiga por su afectación a la probidad administrativa.
La
abogada del acusado, Vania Cáceres, explica que “las penas de soborno y
cohecho fueron aumentadas en 2018 a propósito del problema que
representa para los países. Chile no está ajeno a este flagelo que
socava la legitimidad de las instituciones. En este contexto, la
conducta de mi cliente no se ajustaba a tan graves circunstancias”.