La
noche del 11 de enero de este año, un ciudadano de nacionalidad
argentina decidió hospedarse en el Hotel Yagán, ubicado en calle
Bernardo Phillipi Nº296 de la comuna de Porvenir. Mientras se encontraba
al interior de la habitación que le fue asignada, encendió un fósforo y
lo arrojó a la cama, ropas y el mobiliario de la pieza, para luego
dirigirse hasta la recepción del inmueble donde replicó su actuar con
unos papeles.
No
bastando aquello, desactivó los extintores de emergencia, provocando un
incendio en el hotel, lo que causó gran temor entre los huéspedes que
se encontraban descansando en el segundo piso del recinto, quedando
obstaculizados y sin poder salir por la intensa humareda.
Tras
concretar su objetivo, el acusado huyó del lugar rompiendo un ventanal
de la habitación, saltando hacia el exterior, lo cual fue advertido por
un testigo y por una cámara de seguridad. A raíz de lo anterior, el
Hotel Yagán resultó con daños que fueron avaluados por su propietaria en
la suma de $26.000.000.
Por
estos hechos, fue detenido Jonatan Andrés Spasoff, quien durante la
mañana de ayer enfrentó la primera jornada de juicio oral, donde la
fiscal Wendoline Acuña está solicitando la pena de 12 años de cárcel
efectiva.
Tesis de la defensa
En la audiencia, el defensor Juan Carlos Rebolledo contextualizó que su representado, previo al
hecho, se encontraba en “La Picada del Cholo”, lugar donde llegan a
comer y a beber generalmente las personas que trabajan en el campo de
Porvenir, donde fue atendido por mujeres de nacionalidad extranjera.
En
ese contexto, el abogado sostuvo que a su representado le habrían
suministrado alguna sustancia en el vaso, que lo hizo actuar de tal
forma. A su vez, calificó el delito como un conato de incendio, y no
como un siniestro consumado. “Hay que hacer prevalecer la opinión de
Bomberos, en cuanto a que se trata de un simple conato o acción no
concluida de un fuego que no alcanza las dimensiones permitidas”, acotó.
“Lo acepto y me declaro culpable”
Lo
anterior se reafirma con el testimonio del mismo acusado, quien
renunció a su derecho a guardar silencio y declaró ayer, relatando que
él trabaja en una estancia ubicada en la comuna de Timaukel y decidió ir
a la capital fueguina con el fin de abordar la barcaza que lo
trasladaría a Punta Arenas para llegar a la casa de su pareja, pero al
no llegar a tiempo a la nave, decidió ir a comer y beber al salón de
pool.
“Salí
para la recepción, encendí un fósforo, lo dejé sobre unos papeles y me
fui hacia la habitación donde encendí otro fósforo en la ropa de cama,
luego rompí un vidrio y me fui por la ventana (…) Yo he estado en asados
en el campo, donde he bebido, y jamás tuve una conducta como ésta,
antes no había experimentado una similar situación como la que me pasó.
Presentí algo malo y sentí un estado que no había experimentado antes,
un estado que no es de alcohol”.
Continuó
diciendo que “supongo que me pudieron introducir algo en la bebida con
el fin de sacar mis pertenencias. Yo siempre he trabajado, jamás le hice
daño a alguien, no tengo ningún antecedente ni acá ni en mi país.
Cuando me detuvieron empecé a recordar, y no cabe duda que fui yo,
estaba en las cámaras, es claro, yo lo acepto y me declaro culpable. No
sé lo que pasó por mi cabeza en ese momento”.