La explosión en la empresa Asmar que dejó a un empleado fallecido y a otros lesionados de
gravedad continúa sumando aristas. Dos víctimas se querellaron en
contra de todos quienes resulten responsables del accidente.
Estas
acciones judiciales se suman a la que interpuso en marzo el padre de
César Barría Reyes, la única víctima fatal de la tragedia. Hay una
cuarta querella acogida a trámite en abril por parte de otro trabajador
herido.
El
accidente se produjo en uno de los talleres del astillero, donde cuatro
individuos limpiaban los estanques de una lancha. El grupo era
monitoreado por un supervisor y también se encontraba un prevencionista de riesgos.
Para
asear los tanques tenían que sacar antes la gasolina, una tarea que
realizó Barría Reyes con una aspiradora eléctrica. El combustible se
llenaba en unos baldes que eran vaciados por el resto. En medio de la
cadena humana, lo que habría sido un cortocircuito en la aspiradora dio
paso a un estallido.
“Fueron
serias las lesiones a la integridad física, específicamente quemaduras
producto del fuego, las cuales alcanzaron el 76% del cuerpo en un
trabajador e incluso la muerte de otro”, dicen las dos querellas.
Las
nuevas acciones legales fueron interpuestas por el supervisor y por un
miembro de la cuadrilla que vaciaba los baldes. En ambas se cita un
informe de “fiscalización e investigación del accidente de trabajo”,
donde se concluye que los empleados realizaban la limpieza sin elementos
de protección.
Además,
el informe indica que no se habrían medido los gases que emanaba el
combustible porque el inspector de seguridad se retiró antes de la
inflamación.
“Este
accidente laboral fue producido por la negligencia y actuación contra
el reglamento de los representantes de las empresas que por ley estaban
obligadas a proporcionar la protección eficaz de la vida e integridad
física de sus trabajadores”, dicen las querellas.