Este lunes el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas sentenció al sujeto de
iniciales V.M.T. a cinco años de cárcel. Como el tiempo que lleva en
prisión preventiva –cerca de 18 meses– se abonó, estará recluido por
casi tres años y medio.
Taxista
de profesión, el hombre de 37 años fue condenado por abusar sexualmente
de su hijastra, quien tenía 10 años al momento de los hechos.
El
tribunal dio por acreditado el hecho sucedido el 14 de enero de 2020.
Aprovechándose de la ausencia de su conviviente hizo tocamientos y roces
en la zona genital de la niña. Cuando perpetraba las agresiones, la
madre llegó de improviso al domicilio y vio a su hija con los pantalones
abajo.
La
víctima develó los acontecimientos y la Brigada Investigadora de
Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI detuvo al sujeto aquel mismo día.
Desde entonces estuvo recluido en el Complejo Penitenciario de Punta
Arenas de manera preventiva.
El
juicio en su contra se inició el 29 de junio y el tribunal oral
comunicó su sentencia ayer. Para acreditar los hechos, los jueces
consideraron el relato de la víctima, su madre y la psicóloga que la
atendió. También destacaron la pericia de credibilidad que le aplicó un
funcionario de la PDI.
Durante
el juicio el Ministerio Público intentó demostrar que la víctima sufrió
abusos en fechas indeterminadas entre 2017 y 2019. Sin embargo, los
jueces establecieron que no se podía acreditar aquello.
La
sentencia establece que “hubo una gran cantidad de vacíos probatorios”,
pues la niña no habría precisado el contexto de los presuntos abusos.
De
todos modos, el tribunal consideró la agravante de cometer el delito
con abuso de confianza. “Existe un vínculo que lo une a la víctima y que
deja a esta en una situación de asimetría respecto de aquel”,
sentencian.
Cuando
cumpla su condena de cinco años de cárcel el sujeto tendrá que informar
su domicilio a Carabineros durante los próximos 10 años. Además no
podrá desempeñar labores de ámbito educacional o que involucren a
menores de edad.