Hallado
culpable de casi quitarle la vida a su hijastro y de agredir a su
pareja, el sujeto de iniciales L.S.A. escuchó ayer la sentencia en su
contra. Cumplirá cinco años de cárcel por homicidio frustrado y otros 61
días por lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar.
El
delito se perpetró el 19 de septiembre del 2020, tras una celebración
de las Fiestas Patrias. El acusado compartía alcohol con familiares y
amigos, pero pasada la medianoche hizo comentarios homofóbicos que
incomodaron a los asistentes. Todos se retiraron excepto su pareja con
su hijo, quienes le reprocharon su actitud.
Según
la acusación, el imputado reaccionó agresivamente y empujó a la mujer.
El hijo de ella intervino en su auxilio y le propinó un golpe en el
rostro al acusado, quien se retiró al baño de la vivienda.
Mientras
el joven asistía a su madre, el imputado regresó premunido de un
cuchillo tipo mariposa y apuñaló al joven por la espalda y el tórax. La
mujer trató de intervenir en la agresión, pero recibió un corte en su
brazo.
L.S.A.
fue enjuiciado desde el 27 de octubre. En las audiencias comparecieron
asistentes a la reunión social y la expareja del acusado, entre otros.
También se exhibió el arma blanca empleada.
Respecto
a las lesiones recibidas por el hijastro, los jueces estimaron que “el
actuar del acusado demuestra que su intención era causar la muerte y no
la de simple lesionar, porque si este era el fin, bastaba con propinar
un corte en otra zona del cuerpo menos vital que el tórax, lugar donde
propinó tres puñaladas”, dice la sentencia.
El fallo tuvo el voto disidente del magistrado Leonardo
Llanos, quien fue de la posición de recalificar el delito contra el
hijastro por lesiones graves por “no resultar patente el dolo homicida”.
Además votó
por absolverlo de las lesiones a su expareja porque “no existió prueba
que pudiese conectar las heridas sufridas con alguna conducta desplegada
por el acusado”.