Esta
semana, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas resolvió la pena que
cumplirán los responsables del millonario robo a una casa en la
Población Club Hípico. Bastián Quezada González fue condenado a tres
años de cárcel efectiva, mientras que Gali Valderas Vidal cumplirá la
misma cantidad de tiempo a través de la libertad vigilada intensiva.
Una camioneta abandonada y un testigo clave
Los
jóvenes –ambos de 19 años– perpetraron el robo el 4 de marzo. En horas
de la tarde, concurrieron a la intersección de Mardones con Bulnes y
rompieron el candado del portón de una casa. Después, saltaron el muro
que separa su jardín con un condominio y se dirigieron a una de sus
viviendas para sustraer especies.
Tras
forzar su entrada, robaron un televisor de 55 pulgadas, carpas, sacos
de dormir y artículos de ferretería, entre otros. Los objetos fueron
cargados en una camioneta Volkswagen que le pertenecía a la empresa
donde trabajaba la víctima, para posteriormente huir del lugar.
La
Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros, –que avalúa el
botín sustraído en $20 millones– estuvo a cargo de las indagatorias.
Primero analizaron las cámaras de seguridad de los alrededores y se
entrevistaron con vecinos. El 8 de marzo, descubrieron el vehículo
sustraído a un costado de la iglesia incendiada de Río Seco. Estaba
abandonado y con la placa patente destruida.
El
23 de marzo, la investigación dio un vuelco cuando un vecino se acercó a
Carabineros para denunciar un hecho. Señaló haber visto a Quezada
González por las calles de Río Seco paseando con la camioneta robada.
Ese mismo día, el sospechoso prestó declaración ante los funcionarios y
reconoció su participación junto a Valderas Vidal.
Ya
detenidos, Carabineros concurrió al domicilio de Quezada y halló una
serie de especies -principalmente artículos de camping- que provenían
del robo.
Destinos dispares
Los
jóvenes fueron luego formalizados por robo en lugar habitado.
Cumplieron con prisión preventiva durante más de cuatro meses, hasta que
llegó el día de su juicio.
El
miércoles, ambos aceptaron las reglas de un procedimiento abreviado y
aceptaron su autoría en el robo. El tribunal les reconoció la atenuante
de colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos y los
condenó a tres años de cárcel.
Los
jóvenes empero corrieron suertes dispares. A Valderas Vidal, le
benefició una segunda atenuante: su irreprochable conducta anterior. Por
ello, le fue sustituida su pena por la libertad vigilada intensiva y
pudo abandonar el complejo penitenciario. Ahora quedará bajo la sujeción
del CRS de Gendarmería, quienes deben establecer un programa de
intervención para él.
Quezada
González no tuvo la misma fortuna. Debido a sus antecedentes penales
–que incluyen condenas previas por hurto y robo– tendrá que cumplir
efectivamente sus tres años de condena, tras las rejas.