Mientras
se extiendan las indagatorias, un joven de 24 años estará recluido en
el Complejo Penitenciario de Punta Arenas. Cumplirá con prisión
preventiva mientras sea investigado por una serie de delitos de género
perpetrados contra su expareja.
Los
hechos ocurrieron en la tarde del lunes. Alrededor de las 16.50 horas
la víctima concurrió al domicilio de sus exsuegros y se bajó del
vehículo para dejar a los tres hijos que comparte con el imputado. Con
el motor aún en marcha, el sujeto abordó su móvil –que estaba sin
ocupantes– y huyó del lugar.
Tras
correr por la calle, la mujer logró interceptarlo en la esquina. Se
subió al vehículo y el conductor manejó hasta un pasaje del sector
norte. Según el parte policial, la víctima solicitó la devolución de su
auto, pero su exconviviente le respondió con insultos.
La
agresividad del imputado habría escalado hasta que arrojó los dos
celulares de la víctima, cuyas pantallas quedaron destruidas. Tras un
breve forcejeo, la mujer cayó al suelo y el sujeto le dio golpes de puño
y tiró de su pelo.
Una
vecina vio la agresión y se interpuso. Mientras el sujeto huía del
lugar, la afectada –que resultó con heridas en su labio y brazos– llamó a
Carabineros, quienes concretaron la detención alrededor de las 22:10
horas.
Fiscal: “Tenemos que darle punto final a esto”
Por
resolución judicial el imputado no podía tener contacto con la víctima
desde mayo del 2020. Lo sentenciaron a 188 días de reclusión nocturna y
dos años de prohibición de acercamiento por ocho delitos de violencia
intrafamiliar en contra de su expareja, incluyendo una agresión que
concluyó con un aborto.
También registra incumplimientos en la reclusión domiciliaria. Según el sistema informático de la Fiscalía –señalado en la audiencia–, su tobillera electrónica ha informado entre 30 y 40 incumplimientos.
Por
los hechos del lunes, el Ministerio Público lo formalizó por lesiones,
daños y violación de morada y desacato. El fiscal Sebastián González
solicitó la medida cautelar más rigurosa que contempla la ley: la
prisión preventiva.
“A esto tenemos que darle un punto final. No podemos seguir poniendo en peligro a la víctima en casos más graves. Podemos presumir que se va a atentar en contra de la víctima, esto puede terminar muy mal”, dijo el fiscal Sebastián González.
Aunque
la defensa se opuso a la medida, el juez Cristián Armijo decidió enviar
a la cárcel al imputado. Por acuerdo de ambas partes, se fijó un plazo
de investigación de 60 días.