Los ataques se iniciaron
el 2019, cuando la niña tenía nueve años. Según la acusación del
Ministerio Público, el acusado se aprovechó de las visitas de la menor a
la casa de su abuela para agredirla sexualmente.
Los
abusos se reiteraron hasta octubre de 2020, cuando los hechos se
develaron y se estampó la denuncia. El hombre fue detenido por
funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y ha cumplido con
prisión preventiva desde entonces.
La
fiscal Wendoline Acuña estuvo a cargo de llevarlo a juicio. Tras
rendirse la prueba, el tribunal resolvió condenarlo por violación
impropia en carácter de reiterado. Además, se acogió la agravante de
parentesco.
“El
tribunal ha tenido especialmente presente que la prueba de cargo
aportada por el ente persecutor ha sido de una entidad suficiente para,
superar el estándar mínimo exigido por el legislador, esto es, la
existencia y ocurrencia del ilícito”, dice el veredicto de los
magistrados.
La
sentencia en contra del condenado se lee el 28 de marzo. Si se acoge la
solicitud de la fiscalía podría pasar 20 años tras las rejas.