De
acuerdo con la acusación, los abusos en contra de un hermano se
iniciaron hace más de 10 años, cuando el condenado era adolescente. Ya
mayor de edad, le realizó tocamientos en la zona corporal y genital
entre el 2018 y 2019.
La
hermana menor del condenado fue vulnerada sexualmente desde que tenía
cuatro años de edad. El joven practicó tocamientos en su cuerpo y partes
íntimas de manera reiterada hasta 2016.
En
los cinco días que duró el juicio, el tribunal escuchó los testimonios
de las víctimas y del grupo familiar. El propio acusado –que está en
prisión preventiva– prestó declaración y reconoció los ataques
cometidos. También comparecieron funcionarios de la Brigada
Investigadora de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI que participaron en
las indagatorias.
La
evidencia bastó para que los jueces condenaran al joven por dos delitos
de abuso sexual en carácter de reiterado. Además, acogieron la
agravante de parentesco invocada por la Fiscalía.
De acogerse las solicitudes de pena del Ministerio Público, el imputado puede ser sancionado hasta con 10 años de cárcel.