Tras
cinco jornadas de juicio, el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas
decidió condenar al sujeto de iniciales L.S.A. por apuñalar a su
hijastro y agredir a su exconviviente. En un fallo dividido, los jueces
lo condenaron por dos delitos y arriesga más de siete años de cárcel.
Los
hechos ocurrieron el 19 de septiembre del 2020. El acusado celebraba
las Fiestas Patrias junto a amistades y familiares al interior de su
domicilio. Pasada la medianoche expresó una serie de comentarios
homofóbicos que generaron incomodidad en los asistentes.
Todos
se retiraron excepto su pareja con su hijo, quienes le reprocharon su
actitud durante la velada. Según la acusación, el imputado reaccionó
agresivamente contra su exconviviente y la empujó. El hijo de ella
intervino en su auxilio y le propinó un golpe en el rostro al acusado,
quien se retiró al baño de la vivienda.
Mientras
el joven asistía a su madre, el imputado habría regresado premunido de
un cuchillo tipo cortaplumas. Le propinó estocadas en diferentes partes
del cuerpo y ambos forcejearon, hasta que la víctima perdió la
conciencia. La mujer –que recibió un corte tras socorrer a su hijo– le
hizo un torniquete mientras llegaba la ambulancia del SAMU.
L.S.A.
ha cumplido con prisión preventiva y esperó más de un año para ser
enjuiciado. En las audiencias comparecieron 14 testigos y tres peritos.
La prueba rendida incluyó los testimonios de asistentes a la reunión
social, la expareja del acusado y el arma blanca empleada.
Rendida
la prueba, la sala compuesta por los jueces Luis Álvarez, Jaime Álvarez
y Leonardo Llanos decidió condenar al individuo por homicidio frustrado
y lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar.
“El
tribunal ha tenido especial consideración de la prueba testimonial,
pericial, documental y otros medios de prueba acompañada por el
Ministerio Público y la defensa, la cual ha resultado de una entidad
suficiente para tener por establecido ambos ilícitos”, dice el
veredicto.
La
decisión tuvo el voto en contra del juez Llanos. A su juicio, las
puñaladas propinadas al joven corresponden a un delito de lesiones
graves “por no configurarse el elemento subjetivo del homicidio”. Además
estimó que las agresiones a la mujer no se podían dar por acreditadas.
La
sentencia se conocerá el próximo martes. Si se accede a la petición de
condena de la Fiscalía, el procesado puede ser condenado a seis años de
cárcel por homicidio frustrado y otros 540 días por lesiones en contexto
VIF.