La Corte de Apelaciones de Punta Arenas, confirmó la pena de cárcel que deberá cumplir un joven que en juicio recibió una sanción de cinco años y un día de presidio por agredir a su primo dejándolo ciego de uno de sus ojos.
El fiscal del Ministerio Público, Oliver Rammsy, señaló que “la Corte confirmó la sentencia de pena efectiva de cinco años y un día por el delito de lesiones graves gravísimas y ahora debe ingresar a cumplir la sanción de manera efectiva a la cárcel. La actuación del acusado quedó acreditada con las pruebas rendidas en el juicio. Las lesiones fueron que le hizo estallar el globo ocular que le hicieron perder la visión”.
Los hechos se registraron el 23 de marzo del año pasado, alrededor de las 23.30 horas, cuando la víctima José Luis Seguel Vargas, se encontraba en una parcela en el sector Llau Llau, fue invitado por su primo, el imputado Nicolás Rodrigo Miño Retamal. En un momento de la reunión, un tercero insultó a la víctima, instándolo a pelear quien se opuso a la pelea, ya que solo había concurrido como invitado le señaló. A pesar de esto, Miño Retamal se le acercó y comenzó a agredirlo desde atrás, con una brutal golpiza arrojándolo contra un cerco, y una vez en el suelo, comenzó a patearlo en el piso. En esos momentos ante tal violencia, testigos del hecho sujetaron al imputado, momento que el herido logró escapar y pedir auxilio a vecinos del sector, quienes al ver la gravedad de las lesiones lo trasladaron al Hospital Clínico de Magallanes, donde se le diagnosticó por un médico oftalmólogo una rotura en su ojo derecho, sufriendo fracturas de paredes orbitarias, y fractura nasal. Esto obligó a su intervención quirúrgica, luego del trauma y en el postoperatorio se diagnosticó un estallido ocular, desprendimiento de retina y visión ausente en su ojo derecho, lo que originó una secuela grave de ceguera permanente.
Durante el juicio, la víctima José Luis Seguel, a través de videoconferencia desde la ciudad de Coyhaique, recordó que “el dolor era insoportable, me dieron mucho calmante y luego me pasaron a pabellón donde me hicieron dos cirugías por varias horas. Estuve hospitalizado veinte días, y salí con un parche en el ojo y siempre tengo que estar viajando a Punta Arenas para que me den unas gotas, las cuales acá en Coyhaique no hay. Ya no puedo realizar los trabajos que hacía antes, no puedo hacer mucha fuerza ya que aún continúo en tratamiento. Ese día Nicolás me sacó a puñetes en la cabeza y me pegó con un palo”.