Tal y como estaba programado, ayer en el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas, tras varios días de juicio
y ya emitido veredicto condenatorio, se llevó a cabo la lectura de
sentencia contra un hombre considerado autor, en desarrollo de
consumado, del delito de abuso sexual a persona mayor de 14 años en
calidad de reiterado, en contra de una joven de 15 años, cuyos derechos y
persona ya habían sido vulnerados con anterioridad.
El
fallo dice que el sujeto deberá cumplir la pena de cuatro años de
presidio menor en su grado máximo, sujeción a la vigilancia de la
autoridad por 10 años una vez
cumplida la pena principal e inhabilitación absoluta por cinco años a
cargos, empleos, oficios o profesiones ejercidas en ámbitos
educacionales o que involucren una relación directa con personas menores de edad.
Debido
que el sentenciado cumple con los requisitos de la Ley 18.216, se le
sustituye la pena privativa de libertad, a la de libertad vigilada
intensiva, “debiendo sujetarse a la observación del respectivo delegado,
en principio por cuatro años. Ya que en este tiempo suma un total de
1.460 días, es necesario descontarle 263 días de abono por privación de
libertad (prisión preventiva), a la fecha de esta sentencia. (…) Por lo
que queda un saldo de 1.197 días, (…) para cumplir”, dice el fallo, en
el cual también se indica que el hombre tiene prohibido comunicarse y acercarse a la víctima.
Cabe
hacer presente que el abogado defensor solicitó se modifique las
medidas cautelares, por lo que el Tribunal resolvió revocar la prisión
preventiva y sustituirla por la prohibición de acercamiento y
comunicación con la víctima, al igual que firma quincenal en la Primera
Comisaría de Carabineros, hasta que el fallo esté firmado y ejecutado.
Pese
a lo anterior, el fiscal jefe de Punta Arenas y especialista en delitos
sexuales, Fernando Dobson, efectivamente probó que el 11 de noviembre
del año pasado, cerca de las 10.30 horas, el hombre se dirigió hasta el
domicilio de la víctima y aprovechando que la niña se encontraba sola,
ingresó a su habitación con el fin de realizarle tocamientos de
significación sexual, pese a la oposición de la joven, quien le
manifestó a viva voz que no lo hiciera.
Tras
la realización de tales actos el condenado entregó la suma de cinco mil
pesos en efectivo a la víctima a modo de comprar su silencio y
corromperla, efectuándole requerimientos sexuales de manera verbal.
Este
fue el hecho denunciado, que motivó la investigación. Sin embargo, se
pudo constatar que el actuar del sujeto hacia la adolescente, ya lo
había cometido con anterioridad.
El
sujeto habría cometido el ilícito, aprovechando la relación de
dependencia generada con la adolescente, debido a que éste ayudaba a la
madre de la víctima en la mantención del grupo familiar.