Tras
una serie de diligencias, la Brigada Investigadora de Delitos
Económicos (Bridecpar) de la PDI, dio con el paradero de J.M.S.N., quien
estaba siendo investigado por el delito de uso fraudulento de tarjetas
de crédito/débito.
Las
indagaciones comenzaron a comienzos de febrero. La víctima se acercó al
complejo policial para realizar una denuncia: su tarjeta de débito
había sido sustraída y temía que la cuenta bancaria tuviese una serie de
movimientos.
Tras
solicitar a la fiscalía el permiso para realizar las diligencias
oportunas, los detectives de la Bridecpar monitorearon los movimientos
de la tarjeta. Esta había sido utilizada en diversos cajeros automáticos
y comercios de Punta Arenas.
Según las cifras que entrega la PDI, los giros fueron de 1.850.000
pesos, aproximadamente. Cuando dieron con el paradero del malhechor,
descubrieron que se trataba de un empleado de la víctima.
“Una vez que logramos obtener
boletas de compras, vouchers y registro de las cámaras de seguridad, se
logró posicionar en el lugar a una persona que correspondería a un
empleado de la víctima, quien aprovechándose de su condición sustrajo el
plástico y lo habría utilizado en el comercio”, dijo el comisario de la Bridecpar, Luis Contrarias.
Según la información entregada por la PDI, el presunto infractor reconoció su autoría en el delito.
La policía remitió los antecedentes a la fiscalía local, y el
persecutor de turno instruyó que el imputado quede bajo apercibimiento.
Si existen presunciones suficientes de que se está frente a un delito, el sujeto puede ser formalizado por el Ministerio Público.
El Banco de Chile, por su parte, reintegró los fondos sustraídos a la víctima.