Ayer
se inició el juicio en contra del único imputado por la agresión que
dejó a la mujer de iniciales A.R.R. con la pérdida de visión en su ojo
izquierdo. El hombre enfrenta cargos por lesiones graves gravísimas en
contexto de violencia intrafamiliar y podría ser condenado hasta con 10
años de cárcel.
La
agresión dejó consecuencias patentes en la víctima. Ayer prestó
declaración por vía telemática desde Santiago, donde reside actualmente,
y demoró unos instantes en tener claridad de la pantalla, pues
manifestó verlo todo blanco.
La
pareja se conoció en Coquimbo, pero después se reencontraron en Punta
Arenas. Ambos vivían en un pasaje ubicado en Playa Norte. Según la
afectada, durante la relación el imputado “se tornaba celoso e
inseguro”.
El
14 de octubre del 2019 se hizo una reunión con amigos en el hogar
común, pero el acusado reaccionó con agresividad por celos. “Llegó con
los ojos rojos como un diablo y yo me asusto. Entonces se le acerca un
primo que estaba en la fiesta y le dice que yo me había puesto a bailar
no sé con quién”, recordó ayer la víctima.
El imputado se abalanzó contra la mujer y la agredió en diversas partes del cuerpo. Uno de los golpes le causó un traumatismo ocular y una fractura de órbita izquierda, lo que provocó su pérdida de visión.
Carabineros
acogió la denuncia por lesiones graves, pero no pudieron detener al
imputado porque huyó tras la agresión. Las diligencias quedaron a cargo
de la Brigada de Homicidios de la PDI y se demoraron casi un año y medio
en arrestar al acusado, quien ingresó a prisión preventiva en abril del
2021.
A
la víctima le tuvieron que hacer un trasplante de córnea, pero está a
la espera de una nueva intervención. “Tengo 13 puntos dentro de la
córnea de mi ojo. No puedo dormir porque me ‘chuza’, es terrible”,
lamentó la víctima.
La
fiscal Romina Moscoso le preguntó cómo le gustaría que concluyese el
juicio. Con lágrimas en los ojos, la afectada expresó que esperaba que
su expareja fuese condenado y que estuviese recluido en la cárcel para
que se rehabilitase.
El
juicio está programado para cuatro jornadas. Se espera el testimonio de
casi 20 testigos y un perito. La defensa no desconoció la agresión en
su alegato inicial, pero objetan que los hechos se hayan producido en
contexto de violencia intrafamiliar.