Como
todos los días, personal de Carabineros nuevamente detuvo la noche del
viernes a un conductor que se desplazaba por las calles de Punta Arenas
en estado de ebriedad, sin contar licencia e infringiendo la medida de
toque de queda que rige para todo el país debido a la pandemia del
Coronavirus, que en Magallanes ha dejado múltiples víctimas fatales.
Fue
así que en horas de la mañana de este sábado, el fiscal Sebastián
González formalizó al imputado identificado como Carlos Francisco
Bahamonde Raniele, de 23 años, comunicándole que se sigue una
investigación en su contra por los hechos que acontecieron
aproximadamente a las 23,50 horas del viernes, cuando éste circulaba
ebrio un automóvil marca Chevrolet por la intersección de las calles
Pedro de Valdivia con Lautaro.
En
ese lugar fue fiscalizado por funcionarios del Ejército y de la policía
uniformada, quienes se percataron de que el imputado presentaba los
signos evidentes de una ingesta alcohólica previa, lo que fue
corroborado por el examen respiratorio de alcotest, que arrojó una
dosificación de 0,9 gramos de alcohol por litro de sangre.
Asimismo,
desempeñaba la conducción sin haber obtenido la licencia respectiva, ni
tampoco portaba consigo un salvoconducto que lo habilitara a transitar
en dicho horario. Al ser detenido, Bahamonde Raniele indicó que se había
tragado tres ovoides de cocaína, lo que habría sido descartado por el
personal médico.
Por lo anterior, el persecutor solicitó que se decrete el arresto domiciliario total, fundamentando para ello que ya había
sido detenido por infringir las medidas sanitarias el 26 de agosto
pasado, además registra dos condenas de, 2016 y 2017, en las cuales se
le impuso la reclusión nocturna domiciliaria, medida que ha incumplido
en 15 oportunidades, por lo que existiría un peligro de fuga.
A raíz de lo anterior, el magistrado Ricardo Larenas le impuso la medida cautelar solicitada, y estableció un plazo de 50 días para el cierre de la investigación.