“Esto
lo hice en un momento de desesperación, en que me encontré sin salida”.
Con estas palabras comenzó su declaración la mañana de ayer, la
ciudadana de nacionalidad colombiana Maira Celenia Tascón Angulo, quien
debió enfrentar un juicio ante el Tribunal Oral en lo Penal de Punta
Arenas, tras ser acusada por el Ministerio Público como autora de un
delito de tráfico de drogas.
Este
hecho quedó al descubierto, alrededor de las 6,15 horas del 15 de enero
de este año, cuando personal del Servicio Nacional de Aduanas, que
desempeñan sus funciones en el aeropuerto Internacional Carlos Ibáñez
del Campo fiscalizó a la mujer, quien denotó evidente nerviosismo tras
arribar al territorio más austral en un vuelo proveniente desde la
ciudad de Santiago.
En
un inicio, Tascón Angulo manifestó no portar ninguna sustancia ilícita,
sin embargo, los fiscalizadores observaron una notoria protuberancia
que sobresalía desde el sector de su abdomen. A raíz de aquello, le
consultaron nuevamente si ésta portaba algún objeto o elemento en dicho
lugar de su cuerpo, reconociendo finalmente que sí transportaba droga.
Por
lo anterior, la acusada entregó dos trozos tipo ladrillo de una
sustancia compacta, de color blanco, que venía envuelta en papel alusa
transparente y que mantenía adosada a su cuerpo. Tras las pruebas de
rigor efectuadas por la Brigada Antinarcóticos de la Policía de
Investigaciones (PDI), se descubrió que la sustancia correspondía a
clorhidrato de cocaína, y cuyo peso total arrojó 2 kilos 23 gramos.
Asimismo, se le incautó un teléfono celular marca Huawei, color negro y la suma de 105.000 pesos en dinero en efectivo.
¿Por qué lo hizo?
Pese
a que desde principios de este año la mujer decidió no prestar
declaración respecto al ilícito que se le imputó, ayer, al inicio del
juicio oral, Maira Tascón decidió renunciar a su derecho a guardar
silencio, y con el fin de colaborar con la investigación dio a conocer
los motivos que la impulsaron a convertirse en “burrera” o
transportadora de droga, justificando su actuar en torno a ciertas
vicisitudes de la vida, el contexto socioeconómico en que se encontraba
nuestro país, y el anhelo de ver concretado el sueño de la casa propia
en su tierra natal. Múltiples factores que la llevaron por una mala
senda, y que ella reconoce.
“Yo llegué a Chile el 10 de abril de 2018 con el propósito de reunir
dinero para terminar de construir mi casa en Colombia, lo cual estaba
logrando debido a que llegué e hice mi regularización, pero debido a que
en Santiago los documentos se demoraban mucho, tomé la decisión por
mientras de trabajar en locales nocturnos, donde viajaba a diferentes
partes, y al final de ese año, en la ciudad de Arica tuve una mala
experiencia debido a que un cliente que casi atentó contra la vida de
una compañera. Yo no estaba acostumbrada a hacer esas cosas, pero debido
a la necesidad, me tocó”, detalló.
La desesperación
Fue
en ese entonces en que tomó la decisión de retornar a Santiago, donde
comenzó a realizar turnos como garzona, hacía rifas y vendía postres en
la feria, asegurando que le iba bien, para finalmente conseguir un
empleo en una discoteca colombiana y dominicana que está emplazada en el
populoso barrio Bellavista de la capital, desempeñándose ahí por seis
meses.
“Conocí
a un señor en la discoteca, de nombre Francisco, de nacionalidad
colombiana, quien me había hablado de traer droga a Magallanes. Primero
me había rehusado, pero debido a que el 25 de diciembre de 2019 me llamó
mi mamá para decirme que el terreno donde yo estaba construyendo mi
casa lo habían revendido, y no tenía la suficiente cantidad de dinero en
mi país para devolverme, tampoco no había gestionado sobre mis papeles
ya que estaba en proceso mi regularización, y tomé la decisión de buscar
a esta persona y le dije que sí. Él me ofreció 1.500.000 pesos
chilenos, que en mi país es mucho dinero, y con eso me podía ir y
recuperar mi terreno para hacer mi casa”, narró entre lágrimas.
Prosiguió
diciendo que “en ese momento, no dudé en hacerlo, él me dijo que todo
iba a ser fácil, que iba a lograr pasar. Cuando venía entrando al
aeropuerto no vi control. Al principio sentí miedo, pero ya después
cuando llegué aquí me sentía tranquila y vi que todo iba a ser
fácil, pero el señor de Aduanas de Punta Arenas cuando estaba agarrando
mi maleta me pidió una requisa. Cuando entramos a un cuarto le dije que
no traía drogas, me llené de nervios, me asusté. Después me preguntó de
nuevo y le dije que sí. Tenía mucho miedo de lo que podía pasar conmigo
o si algo le pudiese pasar a mis hijos, y aquí estoy, frente a ustedes,
enfrentando mi realidad, y el delito que cometí lo hice por necesidad,
debido a que con el estallido social la situación en Santiago no era la
mejor”.
Cabe
indicar que el fiscal Manuel Soto está solicitando que se declare
culpable a Maira Tascón y sea sentenciada a cumplir la pena de siete
años de cárcel efectiva, más una multa que asciende a las cien unidades
tributarias mensuales, lo cual se conocerá este viernes 11 de diciembre,
a las 13.00 horas, en la audiencia de lectura de sentencia.