El exdirector ejecutivo de la Corporación de Cultura, Turismo
y Patrimonio de Puerto Natales Freddy Sobarzo Ojeda renunció ayer a su
derecho a guardar silencio y declaró sobre la imputación en su contra
por malversar casi 48 millones de pesos de las arcas fiscales.
Desde
la cárcel –donde cumple con prisión preventiva hace una semana–, y en
compañía de su abogado, señaló haber llegado al municipio tras su
participación en la campaña por la reelección del exalcalde Fernando
Paredes.
“Como
toda campaña política triunfante se hizo una celebración, en la cual el
alcalde ya electo me ofreció la posibilidad de irme a trabajar a la
Corporación de Educación, Salud y Menores (Cormunat)”, manifestó.
Sobarzo
no alcanzó a trabajar en la Cormunat, pues después desempeñó funciones
en la unidad de comunicaciones del municipio. Finalmente, en septiembre
de 2018 fue contratado como director ejecutivo de la Corporación
Cultural y en marzo de 2020 asumió como encargado de finanzas.
Durante
ese período, Contraloría puso la lupa sobre varios profesionales de la
corporación que no tenían la certificación profesional para desempeñar
sus cargos. Uno de ellos era Sobarzo Ojeda, quien exhibió al organismo
un título falso como ingeniero comercial.
“Todos sabemos por la audiencia
anterior que era algo falso, pero mi experiencia demostraba lo
contrario. Fui creíble ante muchas personas de que podía administrar el
área de finanzas”, dijo ayer.
El
imputado debía administrar la cuenta corriente y autorizar los pagos de
trabajadores y proveedores de la entidad. Sin embargo, el Banco
Santander descubrió transacciones a las cuentas personales de Sobarzo
que, de acuerdo a los antecedentes de la investigación, ascenderían a
los 18 millones de pesos.
“No quiero entrar en más querellas y demandas, pero fueron realizadas para beneficiar a terceras personas”, aseguró.
Además,
el imputado habría girado otros 11 millones de pesos desde cajeros
automáticos. Junto a los gastos personales –que incluyen pagos de
clínicas y adquisiciones en tiendas–, la suma defraudada alcanza los 48
millones.
Ayer,
Sobarzo Ojeda desconoció el uso personal de las tarjetas e indicó que
se usaban para los gastos donde no tenían acceso a crédito, como la
reparación de techumbres dependientes de la corporación o el pago de las
cuentas telefónicas.
“Fueron
platas gastadas de manera transparente”, señaló ayer. “Considero que no
soy un peligro para la sociedad, he estado trabajando de manera
honesta”, añadió.
Hoy el imputado continúa con su declaración. En la audiencia, los abogados del Ministerio Público, el Consejo de Defensa del Estado y la municipalidad podrán hacerle preguntas