En
una maratónica audiencia, la Fiscalía formalizó a un funcionario de
Gendarmería, tres taxistas, dos reos y sus respectivas parejas por
microtráfico. Presuntamente, los ocho conforman una banda dedicada a la
distribución de drogas en el Complejo Penitenciario de Punta Arenas.
La
red estaría liderada por uno de los internos, quien cumple con condena
por robo. Con la ayuda de su pareja y un paramédico de la cárcel habría
ingresado medicamentos, cannabis y teléfonos. El tribunal dispuso que
sus colaboradores cumplan con prisión preventiva mientras continúe la
investigación.
Soplos y escuchas
El
Ministerio Público comenzó con las indagatorias a mediados de enero, a
partir de la preocupación de Gendarmería por un aumento delflujo de
drogas en el recinto penal. Instruyeron a la Brigada Antinarcóticos y
Contra el Crimen Organizado (Brianco) para que investigase los hechos.
Un testigo clave ayudó a los detectives:
un gendarme que se encargaba de la seguridad interior. A partir del
“soplo” de un interno se enteró que el paramédico de la cárcel ingresaba
drogas. Según la Fiscalía, el funcionario servía de enlace para otro
reo, quien se encargaba de comprar las drogas y distribuirlas en los
módulos.
En
marzo, Gendarmería allanó la celda del sospechoso y se llevaron dos
teléfonos celulares. En uno de ellos la PDI extrajo conversaciones que
demostrarían el vínculo entre el reo y su pareja para ingresar sustancias a la cárcel y distribuirlas en otros puntos de la ciudad.
Otros
nombres se revelaron en ese celular. El interno y la mujer no hablaban
solo del paramédico, sino que de tres taxistas que se encargaban de
trasladar la droga. También descubrieron que otro privado de su libertad
y su conviviente estaban involucrados en la red.
Con
autorización judicial, la policía intervino el teléfono celular de los
involucrados. Presuntamente, las mujeres se encargaban de empaquetar la
droga. Las envolvían en guantes de látex y con cinta adhesiva. Después
eran entregadas a los taxistas, quienes hacían labores de traslado de
los paquetes.
La
droga habría sido recibida por el paramédico de Gendarmería. Como un
sector de la enfermería no es captada por cámaras de vigilancia, era en
esa dependencia donde los dos reos implicados recibían la sustancia.
La redada
En la mañana del domingo se detuvo
a los seis presuntos miembros de la banda que estaban en libertad. En
la casa del paramédico se incautaron tres teléfonos, mientras que en su
vehículo BMW se encontraron nueve cilindros con cannabis.
En
cuanto a las parejas de los reos, en sus respectivos domicilios se
encontraron 18 plantas de cannabis, 360 comprimidos de clonazepam, 1,3
millones de pesos en efectivo y 20 teléfonos celulares.
Dos
taxistas fueron detenidos en la mañana, mientras se encontraban en un
vehículo al frontis de su casa. A ellos se les incautaron nueve
teléfonos, cinco gramos de cocaína y casi 800 mil pesos. El tercer
conductor fue detenido en la noche, cuando se entregó voluntariamente al
cuartel policial.
El fiscal encargado del caso, Manuel Soto, formalizó al grupo por tráfico de drogas en pequeñas cantidades.
Mientras duren los tres meses de investigación, el funcionario
de Gendarmería y la pareja del reo que lideraría la banda cumplirán con
prisión preventiva. La otra mujer queda con arresto domiciliario total,
mientras que los taxistas cumplirán con reclusión nocturna en sus
casas.