Con
semblante duro, Jorge Aguilar Santibáñez escuchó la decisión del
Juzgado de Garantía de Punta Arenas. Cumplirá con prisión preventiva
mientras se extienda la investigación en su contra por homicidio
frustrado, robo con violencia y disparos injustificados.
“El
Coky”, como es conocido, sería el autor de un balazo que se alojó en el
cráneo de un contador en octubre pasado, tras una fallida quitada de
drogas en la que habría participado junto a otros dos sujetos.
La quitada
Ubicado
en el sector norte de Punta Arenas, Jardín de la Patagonia es un barrio
tranquilo que lo surca el río Las Minas. En la noche del 20 de octubre las balaceras se tomaron sus calles por una quitada de drogas.
“El
Coky” llegó al sector en vehículo junto a Miguel Ángel Raniele y
Valeska Segovia. Se detuvieron en la casa de la víctima y la mujer tocó la puerta, solicitando al propietario una botella de agua, pues el auto tenía un problema mecánico.
El
propietario le entregó el agua a Segovia, pero todo era un engaño.
Raniele ingresó desde el costado del inmueble y la víctima huyó hacia el
living, siendo alcanzado por el resto de la banda que también entró.
El
grupo amarró a la víctima con cinta de embalaje y cuerdas de guitarra.
Para ahogar sus gritos le cubrieron el rostro con un polerón. Ya
reducido, la banda registró el inmueble en búsqueda de drogas. De
acuerdo a la Fiscalía, en el inmueble había principalmente plantas de
cannabis.
Mientras
estaba maniatado, los primos del morador lo llamaban incesantemente al
celular. Como no respondía, dos de ellos arribaron a la casa y se
encontraron con la quitada de drogas.
La
banda se vio descubierta y huyó del lugar. Premunido de un arma de
fuego, “El Coky” habría abandonado el domicilio con disparos. Se
llevaron consigo el teléfono celular de la víctima y tiraron el cargador
de la pistola en el camino.
Una de las balas concluyó su trayectoria en el cráneo de un primo del contador. Sufrió un TEC y salida de tejido cerebral. Según la Fiscalía, aún está hospitalizado y en situación de riesgo.
Una
munición supuestamente disparada por “El Coky” llegó al marco de una
puerta, mientras que otras dos traspasaron el muro de la casa vecina del
contador. Estas últimas se alojaron en un vidrio y una caja de pañales.
Los
antecedentes de la investigación indican que la banda abandonó su
vehículo y fue albergada por Luis Villarroel. Después se fueron a una
cabaña en el sector rural de El Andino.
La captura
La
Brigada de Homicidios de la PDI descubrió a la banda a mediados de
noviembre del 2020, pero Aguilar Santibáñez no estaba entre ellos.
Raniele, Segovia y Villarroel quedaron con prisión preventiva, mientras
que el presunto autor de los disparos se mantenía oculto.
Tres testigos de los hechos –uno de oídas y dos presenciales,
quienes serían el contador y su primo– declararon ante la PDI que el
“El Coky” participó de la quitada de drogas y que fue él quien disparó
el arma.
A comienzos de junio los miembros de la banda
privados de libertad se conectaron al tribunal. La prensa no tuvo
acceso, pues “se requirió protección respecto de ellos por información
que son antecedentes de la causa”, según el fiscal Fernando Dobson.
Tres
semanas después, “El Coky” fue capturado por la PDI y ayer fue puesto a
disposición del juzgado. El fiscal Dobson le imputó tres delitos: homicidio frustrado, robo con violencia y disparos injustificados.
El
tribunal ordenó que cumpla con prisión preventiva y se fijó un plazo de
investigación de tres meses. Gendarmería debe adoptar medidas
especiales de seguridad para este imputado.