Ayer
el sujeto de iniciales J.S.J. (cuya identidad se resguarda por
protección de la víctima) fue enviado a prisión preventiva. Se le
investiga por cuatro desacatos y lesiones en contra de su exconviviente.
Cuando
se ordenó su envío a la cárcel, la mujer llevaba un día desaparecida.
Se había ausentado a un juicio por femicidio frustrado –del cual también
es víctima– y las dudas recaían en el imputado, quien portaba consigo
su celular y billetera cuando fue detenido. Sin embargo, la PDI logró
dar con su paradero.
Hostigamiento continuo
El
imputado convivió con la víctima hasta el 31 de diciembre de 2020. De
acuerdo con un parte policial, el sujeto propinó golpes en el brazo
izquierdo de la mujer mientras amenazaba que quemaría la casa.
La
víctima logró escapar por una ventana y denunció los hechos. El
tribunal le ordenó al imputado que cumpliese con una orden de
alejamiento y no mantuviese ningún contacto con ella.
Sin
embargo, solo horas después de abandonar el tribunal incumplió la
medida cautelar. La víctima estaba en su casa cuando de improviso salió
su expareja del baño. Nuevamente fue detenido y se ordenó su arresto
domiciliario total.
La
víctima estuvo en relativa calma hasta el 15 de marzo. Ese día el
hombre fue al exterior del domicilio de su exconviviente y le habría
insultado. Como no bajaba, quebró una ventana de la casa.
Los
hostigamientos se habrían reiterado nueve días después. En la madrugada
del 24 de abril el imputado fue nuevamente l domicilio de su ex en
estado de ebriedad y le propinó golpes de puño en el rostro. Según el
parte policial, “ella no quería hacer denuncia por motivos personales.
Se hizo mención que solucionaría sola los problemas”.
Desaparecida
El
jueves a primera hora un funcionario de la Fiscalía fue al domicilio de
la mujer. Tenía que comparecer ante el tribunal por un juicio de
femicidio
frustrado en el que ella figura como víctima. En esta causa habría
sufrido un estrangulamiento que casi le provoca la muerte por parte de
otro hombre en Puerto Natales.
Sin
embargo, la mujer no se encontraba en la casa. Quien sí estaba era
J.S.J., a pesar de las órdenes de alejamiento. El funcionario dio aviso a
la fiscal titular, Romina Moscoso, para que se tramitase una orden de
detención por un nuevo desacato.
El
juez Ricardo Larenas autorizó la aprehensión y hallaron al imputado a
las 19 horas merodeando en la casa de la víctima. Registraron sus
vestimentas y portaba la billetera, el teléfono y las llaves de la
mujer. Aunque fue consultado por qué las llevaba, decidió guardar
silencio.
El
viernes en la mañana la Fiscalía le comunicó que sería investigado por
cuatro delitos de desacato y otro por lesiones menos graves en contexto
de violencia intrafamiliar. Como medida cautelar solicitaron al tribunal
su envío a la cárcel mientras continúe la tramitación de la causa.
Por
considerarlo un peligro para la sociedad y para la víctima, el
magistrado Larenas accedió a la petición y ordenó la prisión preventiva.
“Roguemos a Dios que se pueda encontrar a la víctima en un futuro
cercano y próximo”, dijo el juez.
El
Ministerio Público presentó una denuncia por presunta desgracia de la
mujer. El viernes avanzaba y la policía se abocó a su búsqueda.
Finalmente, a las 19 horas se informó que la Brigada de Homicidios (BH)
de la PDI dio con su paradero y se descartó un fatal desenlace.