Estado es condenado a pagar $100 millones a magallánico por daño moral

El Tercer Juzgado de
Letras de Punta Arenas acogió la demanda puesta por Juan José Arcos
Srdanovic en representación de Orlando Washington Salas Alvarado, por la
violación de los derechos humanos de este último, al igual que el
sufrimiento de variados actos de agresión y hostigamiento por parte de
agentes del Estado.

Por
lo anterior, el Fisco de Chile es condenado por daño moral irrogado y
deberá pagar al demandante la suma de $100.000.000 (cien millone
s de pesos), a modo de indemnización.

La
suma antes indicada se reajustará conforme a la variación que
experimente el Índice de Precios al Consumidor entre la fecha desde que
la sentencia se encuentre ejecutoriada y la de su pago efectivo, más los
intereses corrientes para operaciones de crédito de dinero que se
generen.

La historia

Según
se detalla en la sentencia, los hechos se remontan a septiembre de
1988. Orlando Salas había terminado de trabajar a las 15 horas y se
dirigió al centro de la ciudad para tomar locomoción colectiva.

Al
llegar al lugar, encontró una manifestación con fuerzas del orden
público lanzando bombas lacrimógenas, motivo por el cual decidió
devolverse y tomar otro camino. En ese instante dos efectivos de
Carabineros de Chile solicitaron que se detenga y exhiba sus documentos,
sin embargo, Salas les explicó que no los tenía en ese momento pues
quedaron en el vehículo de la empresa, y como estaba cerca, podrían
acompañarlo para exhibirle la documentación. De igual manera, les aclaró
que él estaba esperando locom
oción. Los funcionarios, pese a la solicitud y explicación, lo tomaron detenido de manera ilegal.

Tras
31 días de vivir bajo abusos, agresiones, amenazas y constante miedo,
el afectado fue llevado sin esposas hacia las dependencias de la
Fiscalía Militar hasta un salón rodeado por personal de la institución,
lugar donde le informaron que gracias al Obispado de Punta Arenas y al
abogado Juan Vivar, recuperaría su libertad, pero que en caso de
cualquier sospecha, podría volver inmediatamente a la cárcel, por lo que
en dicho lugar le hicieron firmar diversos documentos apuntado en todo
momento por personal armado.

Salas,
al volver a su domicilio se enteró que personal de Carabineros
concurrieron en reiteradas ocasiones a su morada, interrogando a su
mujer y a los vecinos, e inclusive efectuando allanamientos sorpresa.
También tomó conocimiento que fue desvinculado de trabajo.

Ya
en libertad, el afectado aseguró que fue objeto de seguimientos, ya que
de vez en cuando lo interrogaba y lo amenazaban con dañar a su familia.

Todo lo expuesto anteriormente, hizo que para Orlando Salas fuera muy difícil conseguir trabajo.

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