Cerca
de tres horas duró la primera jornada de juicio en contra del único
imputado por el femicidio de Glenda Delgado Cárdenas. Custodiado por
Gendarmería y engrillado de pies, el imputado escuchó atentamente los
alegatos que hicieron los intervinientes ante un tribunal que, en última
instancia, podría condenarlo a 26 años de cárcel.
Durante
el juicio la Fiscalía intentará demostrar que Leonardo Isla Abarca -que
mantenía una prohibición de acercamiento por violencia intrafamiliar-
convivía con Glenda en una improvisada vivienda ubicada en un sitio
eriazo contiguo al Estadio Fiscal.
Tras
una discusión, el 27 de diciembre del 2019 destruyó su celular con un
hacha y la agredió en el rostro, cuello y muñecas. Después procedió a
asfixiarla y la víctima huyó del lugar, pero se desplomó en un extremo
del predio donde se ubicaba su habitación.
La
Fiscalía acusa al imputado por femicidio y daños simples, ambos en
contexto de violencia intrafamiliar. También lo responsabilizan por un
delito de desacato en carácter de reiterado.
“Iremos
reconstruyendo su historia con el sitio del suceso, los videos de
cámaras de seguridad y el cuerpo de Glenda, que, indiscutiblemente,
reveló haber sido asfixiada mecánicamente”, dijo la fiscal Romina
Moscoso en su alegato de apertura.
Durante
el desarrollo del juicio el Ministerio Público buscará establecer que
Glenda fue víctima de violencia intrafamiliar crónica. Los ataques que
sufrió incluyen un disparo en la cabeza por parte de un exmarido y
fracturas de vértebra.
Según la fiscal Moscoso, “vamos a demostrar que Leonardo Isla Abarca también era un agresor de esta mujer, quien era su conviviente, y que de hecho no era la primera vez que la agredía”.
En
el primer día de rendición de pruebas se exhibieron imágenes que
captaron el hallazgo del cadáver, más de un día después de los hechos.
Las fotografías captan a Glenda rígida sobre la hierba y con heridas
visibles en su rostro.
El
tribunal también pudo escuchar el testimonio de los trabajadores del
Estadio Fiscal que encontraron el cuerpo y el relato de un carabinero
que tomó el procedimiento. Además se incorporó la llamada de auxilio de
los testigos para que los funcionarios se apersonasen en el predio.
El
acusado decidió hacer valer su derecho de guardar silencio. Su defensa
aboga por la absolución del femicidio, pues -según lo alegado en los
alegatos de apertura- existirían pruebas de que terceros participaron en el deceso de la víctima.