La denuncia de una joven mayor de edad, llevó a la Fiscalía a iniciar una investigación en contra de su padre por los delitos de abuso sexual y violación.
La fiscal Wendoline Acuña (en la foto), señaló que “al imputado se le formalizó por los delitos de abuso sexual y violación, esto por los hechos que ocurrieron entre los años 2007 y 2008, donde el imputado y padre de la víctima, quien a la fecha de ocurrencia de los hechos tenía 10 y 11 años de edad. Solicitamos la prisión preventiva, sin embargo el tribunal consideró que era suficiente una medida cautelar de arresto domiciliario nocturno, arraigo regional y prohibición de acercarse a la víctima. Los hechos consisten en que el imputado cuando quedaba a solas con la víctima le efectuaba tocaciones y en otras ocasiones la accedía carnalmente. La denuncia se realizó el año 2017, cuando la víctima era adulta, ya con 21 años”.
Formalización
En la audiencia, la fiscal Acuña le indicó al imputado que llegó por sus medios a enfrentar la justicia (no en calidad de detenido) que se iniciaba una investigación en su contra formalmente por los hechos que se habrían registrado entre los años 2007 y 2008, mientras la víctima tenía entre los 10 y 11 años, estando al interior de su domicilio, su padre, el imputado R.M.A.H. (solo iniciales por resguardo de la víctima) de manera reiterada ingresaba a la habitación de la niña y se acostaba a su lado. En esos momentos -señalan los antecedentes- comenzaba a realizar tocamientos con sus manos y genitales, bajándose el imputado sus pantalones acercándose a su hija. Esto se reiteró hasta que incluso llegó a violarla. Estas agresiones sexuales que sufrió la menor, la silenció por años, debido a la dinámica marcada por la violencia intrafamiliar hacia ella como hacia sus hermanos y madre ejercida por el imputado. Estos hechos se perpetraron hasta el 2008 cuando el imputado se separó de la madre de la víctima.
Con estos antecedentes, al imputado se le formalizó por los delitos de violación impropia en concurso con un delito de abuso sexual.
En ese sentido la fiscal Acuña solicitó la prisión preventiva para el imputado por representar un peligro para la seguridad de la víctima y la pena signada al delito. El defensor Pablo Santander, se opuso a esta medida, solicitando unas menos gravosa, cautelando de igual manera la comparecencia del imputado a los fines del procedimiento como la seguridad de la sociedad. Tras los alegatos, el juez Pablo Miño accedió a la petición de la defensa, esto por la época de la develación y para determinar las fechas y lugares que se tendrá que aclarar en la investigación de la Fiscalía, y que deberá colocar estos antecedentes en un juicio, es que se decretó una medida no privativa de libertad en la cárcel, dejando al imputado con cautelares de firma semanal en la Fiscalía, arraigo regional y prohibición de acercarse a su hija, la víctima, y un arresto domiciliario nocturno. El plazo para el cierre de la investigación se fijó en 90 días.
Víctima
La victima en su declaración indicó que “la separación entre mis padres fue por agresiones hacia mi madre. Una tía me llamó y me contó que mi hermana mayor tenía problemas sicológicos luego que le contó que nuestro padre abusaba de ella, que lo hacía entre amenazas, ante lo cual mi tía me preguntó si me pasó lo mismo. Ahí conté que mi padre me tocaba en todo mi cuerpo y no sabía qué hacer. Después nos cambiamos de casa y se hizo más frecuente estos abusos, luego que se acostaba a mi lado y me violaba. Nunca conté nada por vergüenza y por temor, incluso cuando tenía 10 años quise matarme, lo que intenté cuando estaba en el liceo”.