Fue en mayo de este año cuando un hombre de 60 años fue formalizado por los delitos de obtención de servicios sexuales de menores de edad, además de almacenamiento y producción de material pornográfico infantil, siendo la víctima, una adolescente de 15 años en aquel momento, la cual registra internaciones médicas por problemas de adicción de drogas y alcohol. Su condición es de alta vulnerabilidad. Por lo mismo suele fugarse de la casa de quien está a su cuidado, en busca de sustancias ilícitas.
El sujeto fue enviado a la cárcel y se acordaron 70 días para el cierre de la investigación.
Los hechos se remontan al 25 de octubre del año pasado, cuando la víctima sale de su domicilio buscando que alguien la lleve al centro de la ciudad. Fue entonces cuando fue contactada por el imputado, quien la invitó a su domicilio, proporcionándole alcohol y cocaína, a cambio de efectuarle tocamientos de significación sexual y posteriormente mantener relaciones sexuales.
De igual forma, se informó que tras periciar el teléfono celular del imputado se encontró tres imágenes de la menor de edad desnuda.
En su momento el Ministerio Público explicó que la abuela de la víctima, transcurrido un tiempo prolongado de no tener información de la adolescente, interpuso una denuncia por presunta desgracia, sin embargo, la joven volvió a su hogar al día siguiente, es decir el 26 de octubre de 2022.
El testimonio de la abuela precisa que la joven regresa en pésimas condiciones higiénicas y con claros indicios de haber consumido alcohol y drogas. Este relato es coincidente con lo que dice la profesional de la ONG Raíces, institución que concretó la denuncia del hecho.
La trabajadora social expresó, según la víctima, efectivamente tuvo relaciones sexuales con el imputado a cambio de drogas y alcohol, al día siguiente (26 de octubre), se queda en el domicilio del imputado (la joven le dice a dos personas que fue encerrada), ya que éste le iba a comprar un celular debido a que era parte de su “trato”, lo cual no hace, dejando que la joven se retire posteriormente.
En la formalización igualmente se dijo que posteriormente, haciendo uso de las redes sociales, imputado y víctima coordinaron encuentros de índole sexual. De hecho, en Instagram, los policías encontraron mensajes incriminatorios contra el imputado.
En aquel entonces la Fiscalía no descartaba la imputación de nuevos delitos, lo cual finalmente sí ocurrió, ya que cerrada la investigación y presentada la acusación formal, el fiscal jefe de Punta Arenas y a cargo de este caso, Fernando Dobson, entregó detalles y explicó los próximos procesos judiciales.
“Terminó el periodo de la investigación, y consideramos que hay antecedentes suficientes que motivan al Ministerio Público a formular una acusación por los delitos de estupro, junto con obtención de servicios sexuales de menores de edad, como también producción y almacenamiento de material pornográfico infantil. Esto en base a los antecedentes que permitieron determinar que efectivamente el imputado había grabado a la menor en época del mes de octubre del año 2022, además de haber realizado conductas de significación sexual que motivan a la Fiscalía a formular una acusación. Se están pidiendo las penas previstas para el delito de estupro y producción de material pornográfico infantil, que en total suman poco más de 10 años de cárcel. El Tribunal debe recibir la acusación y se fijará una audiencia de preparación de juicio”, indicó el persecutor.
Igualmente, el fiscal explicó que hay una querella en donde se incluye el delito de secuestro, pero el Ministerio Público no formuló acusación por ese ilícito.
Cabe hacer presente que cuando comenzó el procedimiento, se hablaba de 3 a 5 años de cárcel. Sin embargo, con las diligencias efectuadas, el Ministerio Público ahora estima que es más acorde solicitar una pena que sobrepasa los 10 años de cárcel.
A modo explicativo, el delito de estupro es un abuso sexual cuando el perpetrador aprovecha “una anomalía o perturbación mental, aun transitoria, de la víctima, que por su menor entidad no sea constitutiva de enajenación o trastorno”, también es cuando hay “una relación de dependencia de la víctima”. Recordar que la joven es adicta a las drogas.