En
una reservada reunión, la fiscalía acudió al Recinto Penitenciario de
Punta Arenas esta semana. Los persecutores querían tomar la declaración
de Margarita Pérez Muñoz y sus dos hijos, Omar y Constanza Díaz Pérez.
El
trío cumple con prisión preventiva desde agosto del 2020 por el
parricidio de Omar Díaz Barría, desabollador de profesión y padre de la
familia. El cadáver de la víctima fue hallado en una parcela con más de
80 heridas cortopunzantes y con evidencia de quemaduras.
Por
esos hechos, la fiscalía formalizó a los tres imputados como autores
del delito de parricidio y fueron enviados a la cárcel por el tribunal.
En aquella audiencia, los familiares del fallecido negaron su
participación de los hechos.
La
declaración de esta semana fue un nuevo antecedente en la
investigación. El hijo del desabollador reconoció ante el Ministerio
Público la autoría del delito, mientras que la ex esposa y la hija
serían investigadas como cómplices o encubridoras del delito.
El testimonio
de los imputados tuvo algo a cambio. Ayer, el Juzgado de Garantía de
Punta Arenas cambió la medida cautelar para las presuntas cómplices del
delito. Ambas dejarán de cumplir prisión preventiva y estarán con
arresto domiciliario nocturno.
En la audiencia donde se discutió el cambio de cautelares, la fiscalía solicitó una ampliación del plazo de la investigación.
Juan
Carlos Rebolledo, el abogado defensor de la esposa y la hija de la
víctima, dio algunas pistas sobre el móvil del delito. “El fallecido
tenía una situación de alcoholismo y de violencia familiar permanente.
Por ahí va la explicación de este caso, donde hubo un agotamiento de la
familia y se tomó esta muy drástica decisión”, dice.