Ayer,
un hombre llegó atrasado a una audiencia programada, pero lo hizo en
estado de ebriedad. En un principio conversó con una defensora, quien le
explicó que su audiencia había pasado, que fue reprogramada y que, por
lo demás, en el estado en que se encontraba no iba a ser atendido por el
juez.
El
hombre no entró en razón, y exigió que hagan una audiencia y que lo
condenen para “terminar pronto con esto”. El sujeto insistió, a pesar de
que el juez y su propia defensora ya se habían marchado. Es entonces
que tuvo que intervenir Gendarmería, que lo vigiló porque comenzó a
ponerse violento. Le explicaron la situación y después de mucha
paciencia, lograron que se retire del Tribunal, no sin antes dañar la
puerta de entrada.