El
aviso de bomba que provocó la evacuación del Aeropuerto Presidente
Carlos Ibáñez del Campo concluyó con su responsable compareciendo ante
tribunales. El individuo de iniciales R.B.S. fue formalizado por alterar
el orden público y quedó con la prohibición de abandonar el país
mientras sea investigado.
El
imputado, de 57 años, viajó a Magallanes para el matrimonio de su hija.
Su vuelo de regreso a Puerto Montt –donde trabaja como monitor
pesquero– estaba programado para la tarde del domingo, pero una broma
interrumpió sus planes.
En
el counter de la empresa Latam, una trabajadora recibió el equipaje del
imputado. Por protocolo, la mujer le preguntó si tenía un elemento
inflamable en el bolso celeste que le había entregado. En tono de mofa,
le respondió que en su interior se escondía una bomba.
Alarmada,
la funcionaria se comunicó con su supervisor. Mientras el aeropuerto de
Punta Arenas era desalojado, el GOPE perició el equipaje. Tras
descartar el peligro, la unidad se comunicó con la Subcomisaría de Río
Seco para que el bromista fuese detenido.
En
lugar de viajar a Puerto Montt, el individuo pasó la noche en los
calabozos de la Primera Comisaría de Carabineros. Desde ahí se conectó
por vía telemática al Juzgado de Garantía y el Ministerio Público le
comunicó que sería investigado por alterar el orden público.
La
Fiscalía solicitó la prohibición al imputado de abandonar el país
mientras se extienda el procedimiento. Para justificarlo, le presentaron
al tribunal una antigua condena que tiene por robo en lugar habitado.
En
su oposición, la defensa esgrimió que todo era “una broma de pésimo
gusto” y que la situación no corresponde a un delito, sino que a una
falta. Además, la anotación penal tiene más de 30 años de antigüedad.
Sin embargo, sus argumentos fueron descartados por el juez Ricardo
Larenas, quien decretó el arraigo nacional.
Tras
escuchar la medida cautelar, R.B.S. levantó el dedo pulgar y, mientras
se paraba y despedía, se permitió una última gracia. “Gracias, no lo
hago nunca más”, dijo a los intervinientes, que no evitaron participar
de la audiencia con una media sonrisa. “¡Ni en broma!”, le advirtió el
juez Larenas.
Este
es el segundo individuo que queda a disposición de la justicia en menos
de tres días. El sábado, otra persona fue formalizada tras decir que
tenía una bomba en su equipaje.