El hecho ocurrió el 11
de agosto. Alrededor de las 4 de la madrugada, un dispositivo policial
que fiscalizaba el cumplimiento del toque de queda en la Avenida 21 de
Mayo detuvo el Nissan conducido por Hernán Barría Legue.
El
chofer presentaba rostro congestionado, incoherencia al hablar y hálito
alcohólico, por lo que le aplicaron un examen respiratorio. Constataron
que tenía 1,86 gramos de alcohol por litro de sangre y procedieron a su
detención.
Durante
el procedimiento, el condenado se descontroló y arremetió verbalmente
contra dos carabineros. “Los voy a apuñalar y los voy a matar frente a
sus familias. Sé dónde viven, voy a ir a sus domicilios fiscales y los
voy a agarrar a balazos”, les dijo entre insultos.
Los funcionarios lograron detenerlo. En su registro de vestimentas encontraron un arma blanca tipo cortaplumas.
Por
esta causa Barría Legue cumplió con arraigo regional y prohibición de
acercarse a los carabineros en términos violentos. Casi cuatro meses
después ocurrió el episodio en el local nocturno “Private”, donde habría
asesinado a un militar y dejado hospitalizada a una segunda víctima con
la ayuda de un arma blanca.
Imputado
por homicidio y lesiones graves, el joven cumple actualmente prisión
preventiva. Fue desde el Complejo Penitenciario de Punta Arenas donde lo
enjuiciaron por las amenazas a carabineros y manejo en estado de
ebriedad.
En
un procedimiento abreviado, el tribunal lo condenó a 602 días de
reclusión domiciliaria nocturna. La pena tendrá que ser cumplida una vez
que recupere su libertad por la causa de homicidio.
Además tendrá que pagar una multa de casi 108 mil pesos y su licencia de conducir queda suspendida por dos años.