Inician debate judicial por supuesto maltrato animal que obligó aplicar eutanasia a un perro

Como parte de las audiencias programadas, ayer se dio comienzo a un juicio oral simplificado en donde una mujer es acusada de maltrato animal.

Si bien el caso estaba programado para que finalizara en la misma jornada, debido a su extensión el juez decidió imponer un receso y por lo tanto el juicio continuará la próxima semana.

Según consta la acusación, el día 3 de octubre de 2019, a eso de las 11.00 horas aproximadamente, Silvana Vera (denunciante), escucha que desde una vivienda ubicada en el sector de calle Juan Martínez de Rozas de Punta Arenas, un perro emitía chillidos de dolor, percatándose que estaba bajo el domicilio, aparentemente encerrado. 

Es así que, según dice la acusación, la denunciante se acerca al inmueble y habla con Alejandra Edith Figueroa Ríos, residente de dicho domicilio y supuesta poseedora del perro de nombre “Yogui”, indicando ésta que el perro se había metido bajo la casa y que no podía caminar, negándose a la ayuda ofrecida por Silvana Vera en cuanto a costearle tratamiento veterinario.

“Se hace presente que posteriormente, se pudo llevar al animal a atención veterinaria, resultando que éste se encontraba en avanzado estado de desnutrición, con su pelaje mal cuidado y falta de movilidad en su tren trasero, complicaciones de salud por las cuales finalmente debió ser sometido a proceso de eutanasia el día 21 de octubre de 2019, quedando entonces en evidencia el maltrato y abandono en que se encontraba por parte de la requerida”, indica el documento.

Cabe precisar que el animal es retirado por personal médico veterinario de la Municipalidad de Punta Arenas, previa autorización de la persona que se encontraba en el domicilio en aquel momento. Luego “Yogui” es llevado al canil municipal, se le hace tratamiento por su estado de salud, pero finalmente a raíz de su sufrimiento, avanzada edad y diversas patologías se le aplica la eutanasia.

Al respecto, el Ministerio Público asegura que los hechos descritos son constitutivos del delito de maltrato animal, donde Alejandra Edith Figueroa Ríos se le atribuye la calidad de autora del ilícito en grado de consumado.

Explicaciones

Tanto la acusada como la denunciante declararon y esclarecieron algunos detalles previos al día en que el personal municipal retira al perro del domicilio.

En primera instancia Alejandra Edith Figueroa Ríos aseguró que el perro no es suyo, que por años ha estado rondando en el barrio, sin ser realmente de nadie, pero que una buena parte de los vecinos le daba comida y agua cuando podían. Atribuye la presencia del can a un adulto mayor del sector que vivía cerca del referido domicilio, pero que falleció poco antes de que la acusada habitara la vivienda de donde fue sacado el perro. Al respecto, dijo que “Yogui” y otros caninos pertenecía al hombre, pero tras su muerte se dispersaron.

La imputada igualmente dijo que a pesar de no ser la dueña, se apiadó del perro, lo dejaba que esté en su patio (también porque la protección perimetral no estaba debidamente cercada) y alimentó al animal, pero debido a sus escasos recursos, no podía costear tratamiento veterinario. 

En su declaración Alejandra Figueroa confirmó que el perro no podía caminar, pero no lo vio desnutrido.

Denunciante

Por su parte, Silvana Vera explicó que la situación del perro primeramente fue advertida por una vecina, y que luego ella se involucró. Primero intentó solucionar la problemática con la persona que habitaba el inmueble y luego recurrió a las denuncias.

La mujer explica que el perro estaba abajo de la casa llorando, luego es sacado y dejado en el frontis de la vivienda, pero para evitar que tanto ella como una vecina que la apoyaba dejen de acercarse al domicilio para verificar el estado de salud del perro, es que aparentemente éste es llevado al patio trasero. La denunciante hace presente que en todo momento ofreció apoyo logístico y económico para iniciar un tratamiento médico al can, pero que la acusada se negó.

Finalmente, dentro su relato la denunciante señala recordar que una persona adulto mayor vivía cerca del domicilio referido, y que efectivamente tenía muchos perros, pero aseguró que “Yogui” no era uno de ellos. 

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