Desde
Curicó, un joven se conectó por vía telemática al Juzgado de Garantía
de Punta Arenas para la formalización en su contra. Ayer la Fiscalía le
comunicó que sería investigado por una estafa perpetrada junto a su
cónyuge en contra de una magallánica.
Los
hechos habrían ocurrido en marzo de 2018, cuando la víctima –que
ofrecía una cabaña para arriendo por internet– recibió una llamada a su
teléfono. El desconocido se presentó como “David Sepúlveda”, quien le
dijo que vio el anuncio de la propiedad y estaba interesado en ocuparla
por unos días.
Se
acordó la reserva de la cabaña por 175 mil pesos. La afectada entregó
su RUT para que se concretase el pago, pero después recibió un mensaje
del Banco Falabella que tenía un código. Según el Ministerio Público, el
malhechor volvió a contactarse con la arrendadora para que le entregase
aquella información, diciendo que requería de esa clave para sacar su
dinero.
La víctima entregó
los datos y después recibió la llamada de una mujer, quien se presentó
como la cónyuge del interesado. Ella le dijo que se equivocó en el monto
y depositó 1.175.000 pesos.
La
afectada consultó en su cuenta y se percató de que efectivamente le
habían transferido esa suma, por lo que depositó un millón de pesos al
imputado, quien facilitó su cuenta para concretar el fraude.
Los
números en su cuenta fueron falseados a través del código que entregó.
Por ello, la Fiscalía le comunicó que sería investigado por estafa
residual. Mientras se extiendan las indagatorias, el imputado tendrá que
volver a conectarse al tribunal para reunirse con la víctima y explorar
una salida alternativa.