Un
verdadero dolor de cabeza ha vivido por casi dos años un joven
arquitecto de iniciales J.D.M., quien ha sido cliente desde el año 2005
del Banco Santander. Todo se remonta a febrero de 2016, cuando a través
de un funcionario de dicha entidad bancaria contrató un seguro de fraude
plus, que le cubriría en caso de defraudación a su cuenta corriente,
tarjeta de crédito y otros productos que él tenía con el banco, debiendo
pagar una prima que se le descontaba mes a mes.
Esta
póliza lo resguardaba en caso de robos, asaltos, extravío, hurto,
falsificación, uso indebido, uso fraudulento, entre otros siniestros.
Así con los años, el contrato se fue renovando en 2017 y 2018, pero a
mediados del mes de noviembre de ese mismo año, la víctima sufrió un
engaño, con el cual comenzaron los problemas.
El engaño
“Quien
cometió el delito se contactó por teléfono con el joven, haciéndose
pasar por un funcionario del Banco Santander, efectuándole varias
preguntas que sólo la entidad bancaria sabía en base a su cuenta
corriente. Son datos reservados o secretos del cliente que el
defraudador conocía, y ante tal confianza la víctima dio información de
ciertos números de su tarjeta de coordenadas, que no es lo mismo que dar la clave”, explicó el abogado Dagoberto Reinuava, socio de Defensamagallanes.cl.
Tras
proporcionar los datos solicitados por el supuesto ejecutivo bancario
ante supuestos problemas informáticos, le enviaron un correo electrónico
diciéndole que se había realizado un avance de cinco millones de pesos
desde su tarjeta de crédito a su cuenta corriente, sin que él lo hubiese
solicitado, dinero que fue retirado por desconocidos de su cuenta por
medio de tres giros, dos de $1.700.000 y uno de $1.600.000.
En
ese momento, el afectado interpuso una denuncia ante Carabineros e hizo
un reclamo formal en el Santander, instante en que le solicitaron
diversos antecedentes para gestionar el requerimiento con el fin de
activar el seguro. Fue así que tras recopilar y enviar los datos, la
gerencia de Servicio al Cliente le respondió que estaba en análisis de
cobertura de parte de la compañía de seguros, con el fin de emitir un
informe de liquidación que estaría a cargo de una empresa externa, el
que finalmente resolvió que la víctima no tenía cobertura.
Sin cobertura
“Nuestra
conclusión recomienda el rechazo de la indemnización reclamada, debido a
que no corresponde el pago de indemnización por cuanto el siniestro se
origina de una conducta voluntaria del asegurado”, estipulaba el
informe, indicándole que el seguro no lo cubriría.
Desde
diciembre de 2018 a la fecha comienza la gran batalla del profesional
para que el banco le devuelva estos 5 millones de pesos que él ha debido
cancelar en todo este tiempo y que todavía está pagando, incluido los
intereses y los costos del crédito.
Demanda
Por
todo esto, la semana pasada presentó una demanda de indemnización de
perjuicios ante el Primer Juzgado Civil de Punta Arenas por
responsabilidad contractual de manera mancomunada o simplemente conjunta
en contra de Banco Santander Chile S.A; Santander Corredora de Seguros
Ltda y Zúrich Santander Seguros Generales S.A, la que fue declarada
admisible el pasado viernes, iniciándose el respectivo juicio.
“Este
es un caso en que la persona lleva dos años sin solución por parte del
banco que le aseguró que el riesgo estaba cubierto. Además contrató un
seguro con un funcionario del banco, pero después, cuando tiene que
hacer su gestión, se da cuenta que hay tres empresas: el banco, el
corredor de seguros y la compañía de seguros, y entre los tres se
excusan para
no cumplir, pero el cliente tiene un solo empleado del banco. Esto no
fue un acto voluntario, sino que él fue defraudado y engañado por una
persona que se hizo pasar como funcionario del Santander utilizando
información que solo el banco puede tener”, puntualizó Reinuava.
Por
lo anterior, se está solicitando la suma de 20 millones de pesos a cada
una de las empresas, es decir, 60 millones de pesos en total.