La
compleja causa que llevó la Fiscalía respecto de una banda dedicada al
robo en viviendas del sector norte de Punta Arenas concluye con su líder
condenado. Ayer, Francisco Cárdenas Núñez fue sentenciado a siete años
de cárcel por seis robos y por amenazar con un arma de fuego a
funcionarios de la PDI.
El
tribunal sentenció también al hijo de la conviviente de Cárdenas,
Claudio Oñate Hernández, quien cumplirá cinco años de prisión por
secundarlo en cuatro robos.
Los delitos
Los ilícitos ocurrieron entre
octubre de 2019 y abril de 2020. Los condenados escogían parcelas
ubicadas en Loteo Vrsalovic y Barranco Amarillo, además de otro en las
faenas de Villa Pudeto. Según la acusación, son sectores “que les
resultaban a los imputados conocidos por vivir en ellos”.
Aprovechando
la ausencia de los propietarios, los jóvenes ingresaban a los
domicilios y cargaban especies de fácil reducción, como artículos
electrónicos o víveres. Después eran ofrecidos a través de cuentas
falsas de Facebook o WhatsApp.
De
acuerdo a la acusación, “los hechos dan cuenta de la existencia de una
agrupación criminal de naturaleza familiar”. Uno de los robos que le
imputaron a Cárdenas Núñez lo perpetró con su sobrino, Francisco Sánchez
Levipichún, quien logró ser capturado y condenado a cinco años de
cárcel.
En
un delito ocurrido en las faenas de Villa Pudeto -donde se robaron
puertas y artículos de construcción- los acusados emplearon un vehículo
facilitado por la madre de Cárdenas, quien estuvo acusada en calidad de
cómplice y pudo acceder a una suspensión del procedimiento.
Difícil de ubicar
La
Brigada Investigadora de Robos (BIRO) tuvo bajo la lupa a Cárdenas
desde octubre de 2019, pero cambiaba continuamente de domicilio y
protagonizó cinematográficas fugas.
En
febrero de 2020 un contingente policial se dirigió a Río Seco tras su
pista. En la Ruta 9 Norte se encontraron de frente con un vehículo
manejado por el sospechoso. Los funcionarios exhibieron sus placas, pero
el conductor aceleró la marcha y huyó hasta detenerse en una parcela.
Según la acusación, Cárdenas
Núñez bajó del móvil y apuntó a los funcionarios con una pistola,
quienes respondieron con dos disparos al suelo. El imputado dio media
vuelta y huyó hacia los bosques; aunque lo persiguieron, uno de los
policías se lesionó un tobillo y lo perdieron.
Otro
escape ocurrió en mayo de 2020, cuando el Ejército lo controló en
Avenida Frei mientras regía el toque de queda. Mientras lo llevaban a
una carpa para ser controlado, aprovechó un descuido de los uniformados y
descendió hasta el estero Bitsn. Se sumergió en sus aguas y se camufló
bajo una alfombra botada en la ribera.
Condenados
Cárdenas
Núñez fue detenido en febrero de 2021 al interior de un domicilio de la
Población Archipiélago de Chiloé. Oñate Hernández cayó en manos de la
PDI en Puerto Natales, casi una semana después.
La
causa en contra de ambos concluyó a través de un juicio abreviado. Los
jóvenes admitieron su responsabilidad en los ilícitos y el Ministerio
Público rebajó las solicitudes iniciales de pena.
Cárdenas
arriesgaba hasta 18 años de cárcel, pero le reconocieron las atenuantes
de colaboración con la justicia y la irreprochable conducta anterior.
De este modo su pena quedó en siete años de prisión.
El hijo de su conviviente tuvo similar suerte. El Juzgado de Garantía de Punta Arenas lo sentenció a cinco años de cárcel, a pesar de que en la acusación la Fiscalía solicitaba 14 años de presidio.