Los detalles de la investigación policial que terminó con tres jóvenes detenidos por asaltar a repartidor y robarle su auto

Exitosos
fueron los resultados de las pesquisas que efectuó personal de la
Sección de Investigación Policial (Sip) de Carabineros, quienes en 22
días lograron dar con el paradero de tres jóvenes que estuvieron
involucrados en un violento asalto, donde uno de ellos agredió a un
repartidor delivery dejándolo con graves lesiones, mientras que otro le
sustrajo su vehículo, huyendo todos del lugar.

Pasadas
las 15,30 horas de ayer, el fiscal Felipe Aguirre formalizó a los tres
sujetos, en una audiencia que se prolongó por más de cuatro horas,
detallando que el hecho principal se remonta a aproximadamente las 22,40
horas del 26 de octubre pasado, cuando previamente se había producido
un altercado entre la víctima de iniciales E.G.S., quien conducía un
automóvil marca Chevrolet Sail, efectuando labores de delivery a un
cliente en Barranco Amarillo, con los imputados identificados como
Francisco Javier Tapia Benavides, Matías Nicolás Melgarejo González Y
Eric Exequiel Oyarzo Caipillán, quienes se desplazaban a bordo de otro
vehículo.

 

¿Cómo surgió el conflicto?

El
conflicto surgió cuando el conductor de este último móvil, que se
desplazaba por Avenida Frei, a la altura con calle Rómulo Correa,
comenzó a efectuar maniobras de zigzag y de frenado repentino,
provocativas hacia el ofendido. Es así que ambos vehículos ingresaron al
pasaje Martín Gusinde, lugar donde la víctima descendió del móvil marca
Chevrolet Spark, siendo interceptado por los sujetos con el fin de
sustraerle especies.

Habría sido Melgarejo quien agredió al conductor con violentos golpes de pie y puño, azotándolo contra el
pavimento, para seguir acometiendo en su contra, mientras los otros dos
presenciaban el hecho. Sin embargo, Tapia ingresó al auto del afectado
con la finalidad de robarlo, siendo alentado por Melgarejo quien le
gritó: “róbale el auto y la plata”. Esto intentó ser evitado por su
propietario, quien fue arrastrado por algunos metros, logrando Tapia
darse a la fuga.

Al
constatar lo anterior, el repartidor pretendió impedir el escape de los
otros dos jóvenes interponiéndose en el trayecto, sin embargo, el móvil
se alejó del lugar con una maniobra de retroceso. El referido vehículo
fue abandonado en Avenida Circunvalación, apropiándose previamente los
antisociales del dinero y del celular de la víctima.

A consecuencia de lo anterior, la persona atacada resultó con lesiones graves, consistentes en una fractura nasal, la pérdida de piezas dentales y una herida en la rodilla.

 

Fiscal pidió cárcel

Por
el delito de robo con violencia calificado, y considerar que la
libertad de los tres individuos constituye un peligro para la seguridad
de la sociedad, además de que existiría un riesgo de fuga, el persecutor
pidió el encarcelamiento de los imputados, proporcionando múltiples
antecedentes para justificar su propuesta.

En
primer lugar, se dio cuenta del testimonio de un testigo que ayudó al
afectado, además de las pericias que se efectuaron en el auto robado.
Tras tomar conocimiento de lo ocurrido, personal de Carabineros
entrevistó a la víctima, quien narró los hechos detallando que los
imputados comenzaron a insultarlo, a hacerle gestos obscenos y lo
escupieron.

“Este
vehículo en todo momento zigzagueaba delante de mí, con claras
intenciones de chocarme. Ellos entraron a un pasaje y yo los seguí para
tratar de grabarlos o sacarles una foto, pero cuando me bajo de mi
vehículo, uno de los sujetos comienza a agredirme sin darme tiempo de
reaccionar para lograr evitar los golpes”, fue parte del relato que
exhibió el fiscal.

 

¿Cómo se llegó a los imputados?

Una
prueba clave fueron las grabaciones de unas cámaras que estaban
instaladas en las propiedades circundantes al sitio del suceso, logrando
reconocer la marca y modelo del móvil en el cual se desplazaban los
atacantes.

A
la Dirección de Tránsito del municipio se solicitó la información de
cuántos Chevrolet Spark color gris metálico, inscritos en Punta Arenas,
remitiendo una lista con 171 vehículos, de los cuales dos cumplían con
dichas características. Tras una serie de diligencias se logró dar con
una persona que sería tío de Melgarejo, asegurando que el móvil se lo
había entregado a éste para que lo guardara en su domicilio.

El
12 de noviembre, la víctima concurrió a las dependencias de la SIP de
Carabineros, exhibiéndole fotos de Melgarejo, a quien reconoció como su
agresor. Este lunes se presentó dicho imputado, quien admitió haber
golpeado al denunciante, y develó que Tapia fue quien huyó con el auto
del ofendido. Éste último, tras ser detenido, guardó silencio.

Todo
lo anterior fue ratificado con la declaración de Oyarzo Caipillán,
quien también se presentó voluntariamente ante la policía, desligándose
tanto del robo como de la golpiza.

 

Incumplieron condenas

Respecto
a Melgarejo, dijo el fiscal Aguirre que éste estaba actualmente
cumpliendo una condena de 4 años bajo libertad vigilada intensiva por
otro asalto ocurrido en 2018 y donde la víctima fue una menor de edad.
Asimismo, Tapia fue sentenciado el año pasado como autor de microtráfico
de drogas a una pena de reclusión domiciliaria nocturna, que también
incumplió. En tanto, Oyarzo no registra antecedentes delictuales.

Al
respecto, los defensores Richard Maldonado y Ramón Bórquez se opusieron
al encarcelamiento de sus representados, discrepando de la “sesgada”
interpretación de la Fiscalía, desestimando que actuaron en conjunto o
concierto previo, y que habría sido el denunciante quien siguió a los
jóvenes hasta el pasaje donde fue agredido. Además se recalcó que no
hubo ánimos de apropiarse del vehículo, sino que la intención era
detener el conflicto y que la víctima no los siguiera.

Pese
a lo anterior, y tras una extensa deliberación, el magistrado Cristian
Armijo ordenó encarcelar a Matías Melgarejo y Francisco Tapia,
desestimando la prisión para Eric Oyarzo. No obstante, el persecutor
apeló verbalmente a esta decisión, por lo que deberá ser la Corte de
Apelaciones de Punta Arenas la que resuelva la situación del último
imputado, por lo que quedó “a la espera”, pero también encerrado en la
cárcel.


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