El
6 de julio del año pasado se conoció una resolución sancionatoria en
contra de Nova Austral, consistente en una multa de 1.300 Unidades
Tributarias Anuales (963 millones de pesos al valor a enero de 2023),
aplicada por la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), por
alteración de fondo marino en el centro de cultivo Aracena 14, en la
Región de Magallanes. De forma paralela, se conoció la decisión de la
SMA de revocar los permisos ambientales de otros tres centros de la
misma empresa (Cockburn 14, Cockburn 23 y Aracena 10) por
sobreproducción.
En
el caso de Aracena 14 se sancionó la conducta de alteración artificial,
entre marzo y junio de 2019, de la columna de agua y fondo marino
incluyendo la introducción de toneladas de arena, sin autorización y con
el objetivo de ocultar las condiciones anaeróbicas del lecho marino.
Este
es un tema que actualmente tiene su proceso judicial en el Tercer
Tribunal Ambiental, con Greenpeace y comunidades kawésqar explicando que
la sanción debiera ser otra.
En
el texto presentado se indica que la infracción imputada a Nova Austral
por la Superintendencia de Medio Ambiente fue “el incumplimiento de la
condiciones, normas y medidas establecidas en las resoluciones de
calificación ambiental”. Sin embargo, la reclamación asegura que el
hecho debió ser tipificado “como un proyecto
de recuperación de suelo, realizado al interior de un área de
protección oficial, que debió haber ingresado al Sistema de Evaluación
de Impacto Ambiental, obteniendo su Resolución de Calificación Ambiental
previa”.
Por
lo anterior, se argumenta que el daño ambiental no fue suficientemente
considerado por la SMA y pidieron reemplazar la multa por la sanción más
drástica, es decir, la revocación del permiso ambiental de Aracena 14 o
la clausura de ese centro.
Contraparte
Por
su parte, Nova Austral también busca anular la sanción, pero desde el
punto de vista de sus intereses. Para ellos, la multa resultó excesiva.
El abogado representante, pidió dejar sin efecto la multa y tramitar de
nuevo el procedimiento sancionatorio porque en el primero, según afirmó,
la empresa no se pudo defender de manera adecuada.
En
esta causa, Nova Austral también afirma que la SMA no consideró de
forma adecuada la compleja situación económica por la que atraviesa la
empresa salmonicultora al momento de determinar una sanción económica
tan onerosa.
En
la audiencia también alegó el representante de la SMA para defender el
procedimiento que determinó la multa y argumentar que no era procedente
la revocación del permiso ambiental.
Tras escuchar a todas las partes, los jueces están en condiciones de analizar el caso en profundidad y dictar una sentencia.
Según
consignó salmonexpert, para el martes 24 de enero se programó otra
audiencia en el mismo tribunal en la que Nova Austral intentará que los
jueces revoquen la decisión de la SMA que revocó el permiso ambiental
del centro Cockburn 23, y el martes 31 se alegará lo mismo para el caso
de Aracena 10.