Durante la tarde de hoy, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas condenó al sujeto de iniciales C. V. A. por abusar sexualmente de su hijastra. Tendrá que cumplir con tres años de libertad vigilada intensiva, una medida que será controlada por Gendarmería.
Los abusos ocurrieron en tres domicilios distintos entre el 2012 y el 2019. La víctima –que tenía nueve años cuando comenzaron los hechos– convivía con su madre y su padrastro, quien aprovechaba los momentos a solas con la niña para agredirla sexualmente.
Según la acusación fiscal (que pedía cinco años de cárcel para el imputado), la víctima sufrió tocamientos en su zona genital y en otras partes de su cuerpo. Estas ocurrieron por fuera de sus vestimentas y también con contacto corporal.
En un juicio abreviado, el tribunal reconoció dos atenuantes de responsabilidad: colaboración con la justicia e irreprochable conducta anterior. Por ello, el juzgado lo condenó a tres años de libertad vigilada intensiva y la prohibición de acercamiento a la víctima en un radio de 100 metros.