El
Juzgado de Garantía de Punta Arenas decidió que el sujeto de iniciales
R.C.S.M. siga recluido en el Complejo Penitenciario de Punta Arenas
mientras continúa la causa en su contra.
Privado
de su libertad desde el 4 de febrero, el imputado es investigado por
presuntamente casi quitarle la vida a su hijo cuando tenía tres meses de
edad.
Los
hechos habrían ocurrido el 25 de enero. El lactante estaba en su coche
amarrado por un cinturón de seguridad. Para calmar sus llantos, el padre
lo habría sacudido con fuerza y en reiteradas ocasiones, hasta que el
bebé se golpeó en el respaldo.
El cuerpo
de la víctima quedó rígido y comenzó a convulsionar. Fue trasladado por
los padres al Hospital Clínico de Magallanes en riesgo vital. El
informe médico establece que el lactante presentaba lesiones propias del
“síndrome del niño sacudido”, como hemorragias retinales y hematomas en
la cabeza.
Cuatro
días después, el propio recinto asistencial envió los antecedentes al
Tribunal de Familia, organismo que a su vez informó lo sucedido a la
Fiscalía.
Por
el frágil estado de salud del menor –que estuvo internado en el
hospital en riesgo vital– el Ministerio Público formalizó al padre por
parricidio frustrado. Además solicitaron al Juzgado de Garantía que
ordenase la prisión preventiva para el imputado, la que finalmente sería
concedida.
Tras
dos meses de reclusión en la cárcel, el padre y su abogado se
conectaron por vía telemática al tribunal para que se revisase la medida
cautelar.
La
defensa solicitó que el imputado cumpliese con arresto domiciliario
nocturno, arraigo regional y prohibición de acercamiento a la víctima.
De acuerdo al abogado Guillermo Ibacache, no existía el delito de
parricidio porque el padre jamás tuvo la intención de matar a su hijo.
“Llevaron al menor al hospital el mismo día y de forma inmediata”, dijo el defensor.
La
Fiscalía se opuso al requerimiento. De acuerdo a la fiscal asistente
Katerina Aranis no existían nuevos elementos en el caso. “No hay nuevos
antecedentes. Hoy día celebramos que el lactante sobrevivió a una agresión que pudo ser mortal”, dijo.
La
última palabra la tuvo el juez Ricardo Larenas, quien se inclinó por la
posición del Ministerio Público. “No es lo mismo maltratar a un niño de
tres meses que maltratar a un adulto”, dijo.
Mientras el imputado siga recluido, la Fiscalía
espera los resultados de la Brigada de Homicidios (BH) de la PDI,
quienes deben tomar declaraciones a posibles testigos de los hechos.
Además, aún está pendiente el informe del Servicio Médico Legal (SML),
que debe contener las posibles secuelas de la víctima.